Mujeres al frente en defensa del Agua y Territorio en Aguascalientes.

Por: Georgina Martínez Macias 

ComúnHilar es una colectiva en defensa del territorio, la identidad y la comunalidad, trabajan  en Viñedos Rivier; comunidad del municipio de San Francisco de los Romo (ubicado a 10.6 kilómetros al norte de la ciudad de Aguascalientes).

Hace unos meses la comunidad en conjunto con la colectiva detectaron cuerpos de agua contaminada  cercanos a una escuela y viviendas las cuales ponen en riesgo la salud de las más de 500 personas que habitan ahí. 

Aunado a esto, gran parte de su territorio fue vendido a la empresa inmobiliaria Grupo San Cristóbal sin previo aviso, vulnerando sus derechos humanos a un medio ambiente sano y afectando su identidad territorial.

Sarahí Montañez Cervantes, socióloga, docente y cofundadora de ComunHilar, platicó en una entrevista realizada por el Observatorio Digital, de qué forma el trabajo comunitario de la colectiva ha enriquecido el reconocimiento del territorio y el respeto por el mismo. Niñas, niños, jóvenes, madres y padres han participado de los recorridos llamados “Pajareadas” donde en acompañamiento de profesionales, documentan las especies de aves que habitan en su territorio. 

“La comunidad ha estado experimentando desde hace algunos años dos procesos, uno,  que es  la expansión de la ciudad,  aunque Viñedos se mantiene  en el mismo punto,  la ciudad se está  acercando mucho y eso va a traer cambios, porque en lo que actualmente es el espacio en el que pajareamos,  sabemos que  van a hacer un fraccionamiento tipo residencial, entonces va a ser un lugar al que ya no vamos a poder entrar;  y  nos interesa el registro de las aves para  a través de ésta práctica fortalecer tanto la identidad comunitaria con el espacio, como la apropiación y la defensa del territorio”, comentó Sarahí en compañía de Claudia Camarillo Rodríguez , participante activa de la colectiva.

Desde noviembre pasado, la comunidad en conjunto con la colectiva, empezaron a notar que el cuerpo de agua más cercano a la zona estaba contaminado, desprendía olores fétidos y la apariencia no era sana, a diferencia de cómo lucía antes. Esta situación  despertó el interés y curiosidad de las personas,  comenzaron a hacer un rastreo por medio de las redes sociales y  recorridos para identificar el origen del agua sucia residual. 

No pasó mucho tiempo para que descubrieran que el agua que estaba contaminando su territorio provenía del condominio privado, Reserva Quetzales (ubicado a una distancia de  3.1 kilómetros de Viñedos Rivier).

Elaboración propia.

El problema

Grupo San Cristóbal es una desarrolladora inmobiliaria que desde hace 20 años está posicionada  en el  mercado de Aguascalientes y Querétaro, cuenta con más de 39 proyectos residenciales –entre ellos Reserva Quetzales– cuya responsabilidad social abandera la diversidad, inclusión y sustentabilidad, la empresa está reconocida desde 2018 por los Principios del Pacto Global de Naciones Unidas.  

Para ser parte del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el ejecutivo de mayor nivel en la empresa se compromete públicamente con el Secretario General de la ONU, a que la empresa adoptará un planteamiento responsable, basado en principios e integrado con respecto a los objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas. Dentro de los 10 principios se establece que la empresa no vulnerara ni será cómplice de la violacion de los derechos humanos básicos de las personas, además que estará altamente comprometida con el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad, inclusive se atenderán negociaciones colectivas en cuanto sea necesario.

Sarahí contó que a pesar de existir la apertura de diálogo entre las autoridades municipales y representantes de la inmobiliaria no se ha logrado crear acuerdos justos y desarrollar planes estratégicos para su implementación, las promesas del respeto al territorio y de la responsabilidad del agua residual de los fraccionamientos han quedado apalabrados por parte de ambos. 

Sarahí Montañez, Fotografía cortesía de ComunHilar.

La comunidad ha mantenido en pie tres denuncias, que tras organización y asambleas colectivas han recolectado firmas de las y los habitantes, con ellas han formulado peticiones de manera formal a PROFEPA (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), PROESPA (Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente) y CONAGUA (Comisión Nacional del Agua).

A raíz de la primera asamblea realizada el 6 de mayo del presente año, la comunidad comentó que el agua residual dejó de llegar al cuerpo de agua de la comunidad, sin embargo, la  respuesta o solución por parte de la inmobiliaria no convenció totalmente.

“Casi inmediatamente después de la Asamblea esa agua dejó de llegar, pero se nos hizo raro porque fue de inmediato, y como tal las instituciones a las que hicimos la denuncia jamás nos informaron algo, ya después la gente de Reserva Quetzales nos dijo que era lo que había pasado, fuimos a checar por allá y  lo que había era tierra que  inmediatamente tapó el pase del agua,   esto permitió que ya no nos llegara el agua directamente para acá.,  En Quetzales  hicieron  una barda con cemento que está impidiendo que el agua corra,  de alguna manera eso hace que el agua no llegue aquí, pero el problema sigue ahí y no nos quedamos contentas, sino que los residuos siguen y en cualquier momento pueden dañar otras zonas” añadió Sarahí.

Las mujeres al frente 

“Las mujeres tienen una relación muy cercana con el agua ya que el 99% de las mujeres son las que realizan labores de cuidado y  domésticas en México,  la relación que tienen es por los roles de género establecidos y son usualmente quienes están acostumbradas o adquieren esta responsabilidad de conseguir agua para el hogar, de cuidar a los niños y niñas, que se bañen, que tengan buena higiene personal,  esta relación de agua y territorio se encuentra muy relacionada. Quienes tienen que cuidar el territorio y se ven en esta necesidad de defenderlo son las mujeres. Ellas proveen agua a su hogar y  también velan por la salud de la familia”, expuso en una entrevista realizada por el Observatorio Digital, Jimena Silva, activista y consultora ambiental de la Ciudad de México, especializada en recursos hídricos, trabaja con mujeres de Xochimilco y es autora de la “Guía agua y clima para involucrarte en tu ciudad”. 

Mujeres de la comunidad en asambleas de organización. Fotografía cortesía de ComunHilar.

Al igual que Jimena, Sarahí y Claudia coinciden en que son las mujeres quienes ponen tiempo y trabajo no remunerado por la defensa y cuidado de sus territorios y cuerpos de agua, indispensables para los derechos humanos de la comunidad.

“Las personas con menos recursos económicos, la niñez, las personas de la tercera edad y las mujeres son más propensas a sufrir mayores impactos de la emergencia climática (…) la mujeres en zonas rurales invierten en promedio 6 horas para la obtención de agua y son quienes llevan a cabo la gestión burocrática en petición de pipas, son quienes velan por la salud y enfrentan las mayores problemáticas de su territorio” añadió Jimena.

La aparición de cuerpos de agua contaminada dentro de Viñedos Rivier en Aguascalientes, es un claro ejemplo del patrón que utilizan las grandes empresas e inmobiliarias en su responsabilidad y verdadero interés en los derechos humanos de las personas, medio ambiente sano y salud.

Territorio, propiedad privada e identidad.

“Sí sabíamos que había parte de Viñedos que se le había vendido a Grupo San Cristóbal, pero se nos dio otra información totalmente diferente, no se nos dijo que esa parte era de ellos, hasta ese día se nos comunicó, su posicionamiento fue que  estaban en su propiedad, pero al  estar urbanizando, se dieron cuenta que había una tubería clandestina de las empresas privadas que están por la zona, la rompieron y llegó toda esa agua sucia, es un problema entre privados, entendemos eso, lo que ellos no entendieron es que aunque sea propiedad privada sus actos tienen consecuencias en la vida individual y colectiva de las personas de la comunidad. La gente aquí pasa, los niños están aquí jugando, la escuela, habitan las aves y demás especies y  con esa agua sucia son olores horribles de verdad, agua con químicos y tóxica”, comentó Claudia Camarillo.

La identidad territorial según los antropólogos Philippe Laburthe-Tolra, Jean-Pierre Warnie, permite el autoreconocimiento de sí mismo a través de la otredad, permite diferenciarse de las y los demás, reconocerse y ser reconocidos, da sentido a un grupo social y al territorio compartido. 

Para las y los académicos en el estudio del territorio es necesario un análisis de la compatibilidad de cualquier intervención, conocer sus beneficios e impactos, pero sobre todo darlos a conocer a la comunidad, contemplando a las y los habitantes como los principales tomadores de decisiones.

Por ejemplo para Jimena Silva, apuesta por la educación y conciencia ambiental, pero además políticas públicas que contemplen esta brecha desigual, para la toma de decisiones y primordialmente conocer quién está detrás de esta lucha y defensa.

“Esta lucha  la hacemos por el amor que le tenemos a nuestro pueblo y por la indignación que vemos en un  fenómeno que vemos en tantos lugares de nuestro estado y del país, que es  la irresponsabilidad de las constructoras, de las inmobiliarias, creemos importante que las personas sepan que debemos conocer nuestros derechos a un medio ambiente sano, es un puntito pequeñito pequeñito en el mapa, pero aquí pasan cosas muy interesantes y la vida de las personas y el amor que la gente le tiene aquí a su pueblo, a su tierra, a su monte, aunque ya no sea nuestro monte, defender lo que es de nosotros, defender la dignidad, que al sector privado  claramente no le importa y ojalá que lo que nosotros estamos haciendo sea lo que se pueda hacer en otros lugares, donde también ocurre esto con el agua porque es algo muy común (…)cuando te digo dignificar la vida, también hablo de proteger la diversidad, a las especies que son las aves, ellas no se pueden defender solitas de una constructora”, compartió Sarahí.

Las sociedad civil organizada de la comunidad de Viñedos Ribier y el colectivo ComúnHilar se mantienen en constante comunicación y comprometidos a la organización colectiva, para colaborar en los acuerdos de las autoridades y las empresas, quienes tienen la facultad de estar comprometidas a salvaguardar los derechos de todas las personas y sobre todo en caso de intervenciones masivas que pueden poner en riesgo el territorio y salud de las personas.

“Nos duele porque nos sentimos invadidos por las constructoras, porque ya no tenemos esa libertad de ir a pasear, de tener esa convivencia directa con el ambiente, porque el cuerpo de agua está contaminado. Ya no lo pueden disfrutar los niños, su expresión ya no es de asombro.Los de las constructoras  no hicieron su vida aquí, no conocen la historia, ni tienen ese sentido de pertenencia, pues les da lo mismo  comprar, vender, dar el permiso, lo que sea, pero lo que de verdad la comunidad vive son ​​los cambios a los que nos estamos enfrentando y aparte con sentirte nadie, porque  todos te ven como un lugar donde se puede hacer o dañar lo que sea y pues es indignante” concluyó Claudia.

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