Política antiderechos, los estragos de la eliminación de recursos para guarderías en México.

A principios del 2019, el Gobierno Federal recortó en su totalidad el presupuesto que estaba destinado al programa de Estancias Infantiles, una acción afirmativa que se implementó en sexenios anteriores y tenía como finalidad, apoyar a madres (por ser ellas quienes a nivel nacional representan el más alto porcentaje de cuidados), para que dejaran a sus hijas e hijos en un sistema de guarderías abierto y gratuito, o con costos muy bajos para las familias.

En México, la labor de crianza y cuidados es preponderantemente de las mujeres. Este trabajo además de ser constantemente invisibilizado, genera una carga física y mental muy fuerte en las madres, que, además de la doble jornada, son quienes atienden y cuidan a sus hijas e hijos. 

El trabajo de cuidados que desempeñan las mujeres es invisible y precarizado, no se tienen datos desagregados sobre las mujeres que dedican gran porcentaje de su tiempo al cuidado de otras personas, quienes también están en condiciones de vulnerabilidad. El sistema de división del trabajo por sexo, ocasiona que sean las ellas en un porcentaje muy alto en comparación con los hombres, quienes se encargan del cuidado de hijos e hijas, de persona que viven con alguna discapacidad y de sus padres y madres que, por sus condiciones de salud y edad, es difícil que puedan cuidarse a ellas o ellos mismos. 

De acuerdo con las cifras del Consejo Nacional de Población, en nuestro país hay 42 millones de personas que requieren de cuidado, 33 millones son menores de 15 años y 9 millones son personas mayores de 65 años, la CONAPO prevé que en las próximas décadas, este número vaya en aumento.

En un país donde la “economía informal” representa un porcentaje muy alto de los empleos, las mujeres son quienes en su mayoría desarrollan actividades de trabajo en estas condiciones, lo cual las priva de acceder a las prestaciones mínimas de ley, como es el caso de las guarderías a cargo del IMSS o ISSSTE. Teniendo difícil el acceso a una guardería gratuita, son las abuelas, tías, hermanas, amigas o familiares mujeres, las que se quedan al cuidado de las hijas e hijos de madres trabajadoras. El programa de Estancias Infantiles, durante el periodo que estuvo en implementación, apoyó de manera significativa los cuidados de niñas y niños y permitió desahogar la carga de las mujeres que cuidaban de las hijas e hijos de ellas mismas o de  las otras.

Dentro del plan de austeridad implementado por el Gobierno Federal se tuvo un recorte presupuestal en todos los programas que atendían las problemáticas y necesidades de las mujeres en las distintas dimensiones. Esta visión misógina (perspectiva de odio hacia las mujeres que nace de una visión de poder sobre ellas)  del Estado, incrementó la brecha de desigualdad, precarización y vulnerabilidad de las mujeres con respecto a los hombres, pues les negó el acceso a un derecho humano primordial como el trabajo digno, precarizó aún más el trabajo de cuidados y ocasionó que la incompatibilidad entre la crianza y maternidad con el trabajo remunerado, fuera más evidente.

Como una respuesta hacia las exigencias de la sociedad respecto al recorte presupuestal y desaparición del programa de las estancias infantiles, el Gobierno propuso que se le otorgara a cada madre, la cantidad de 800 pesos mensuales por cada hija o hijo cuya edad no sobrepasara los 4 años. Una política sin perspectiva ni análisis de contexto, pues implica tener que pagar una guardería privada cuyo costo es superior a ese apoyo mensual. 

Además de la desmantelación del programa, la nueva propuesta de becas para guardería, entró sin ningún plan presupuestal ni de trabajo, abriendo convocatoria una vez al año y sin garantizar que todas las madres que presentaran documentación en las oficinas de la Secretaría del Bienestar, fueran beneficiarias del programa.

En un país donde más del 70 % de las violencias sexuales contra niñas y niños suceden en el hogar y son cometidas por hombres cercanos a la familia, la política del Gobierno plantea que las madres dejen a sus hijas e hijos en los hogares, con más riesgo de ser víctimas de estos agresores. En un país donde las mujeres realizan una doble jornada laboral, sin prestaciones de ley ni servicio gratuito de guardería, el Gobierno en turno plantea subsanar la desmantelación de un programa afirmativo generando un apoyo mínimo que no cubre ni la mitad del costo de una guardería. Esto es una política que atenta contra las mujeres y niñas por parte del Estado feminicida.

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