Claudia de la Torre: Una vida dedicada a la búsqueda de Marco, su hermano.

El 23 de abril de 2018, Marco de la Torre Ramos, de 46 años de edad, desapareció y a partir de ese día la vida de Claudia, su hermana –y de toda su familia– cambió por completo. Desde entonces a la fecha, su principal interés ha sido encontrarlo.

Marco era empleado de una vinatería y los viernes solía tener más trabajo que de costumbre, así que Claudia lo acompañaba y ayudaba a sacar sus pendientes más rápido. Fue así que ambos empezaron a ser compañeros de trabajo.

“Los viernes eran días que se saturaba mucho la vinatería, para evitar que hubiera un robo lo empecé a ayudar, desde ahí empezamos él y yo a trabajar en conjunto, fue algo circunstancial”, comenta ella.

El día de su desaparición, a Marco le correspondía pasar a todas las vinaterías para recoger el dinero en efectivo y llevarlo a la tienda principal, mientras Claudia se encargaba del espacio de venta en la Feria Nacional de San Marcos (FNSM).

Entre las cinco o seis de la tarde, Claudia y Marco hablaron de cuestiones de trabajo por teléfono y poco después de esa hora él tenía que llegar al stand de la FNSM, pero eso no sucedió, no llegó a la tienda principal a entregar el dinero y tampoco respondió su celular.

Esta situación alertó de inmediato a la familia completa, que empezó a recorrer hospitales, instalaciones de la Fiscalía, la Policía Municipal, Estatal, el C4 Municipal, y el Servicio Médico Forense (SEMEFO). Desde ese lunes 23 de abril del 2018 han pasado 982 días, y su familia sigue preguntándose qué fue lo que le sucedió.

Sus hermanas y hermanos hicieron el reporte de desaparición en la Fiscalía General del Estado de Aguascalientes, pero los avances han sido mínimos, mientras que  las evidencias y pruebas que existen en la carpeta de investigación las ha aportado la misma familia.

Incluso, en las ocasiones en las que Claudia ha ido a la Fiscalía, los Ministerio Público encargados de la investigación le preguntan a ella si les tiene “alguna novedad”.

“Tener un familiar desaparecido implica desesperación, frustración porque buscas y no encuentras, es algo muy difícil”, cuenta ella.. 

Antes del caso de Marco, Claudia había escuchado casos de desaparición, incluso compartía fichas de búsqueda de personas desconocidas en su perfil en redes sociales. Siempre consideró que era un hecho doloroso. 

Durante estos cuatro años han sido muchas las ocasiones en que Claudia -integrante del Colectivo Buscando Personas Verdad y Justicia de Aguascalientes- ha tenido que hablar de Marco, cuando lo hace se le ilumina la mirada y casi instantáneamente enumera sus virtudes: Es una persona noble, dice, de las que se quita la camisa para dársela a los demás y la comida de la boca para brindarla.

Un tío que se volvió padre: Marco

Claudia y Marco empezaron siendo compañeros de trabajo y al poco tiempo también compartían la casa, ahí vivían Marco, Claudia y los cuatro hijos de ella, dos niñas, un niño y un bebé.

La temporada fuerte de la venta de vinos, el negocio al que se dedicaban, era la Feria Nacional de San Marcos. Cuando llegó abril de 2018, ellos estaban listos para trabajar juntos.

“Un día me dijo: Para qué te vas a tu casa, mejor quédate aquí, ahí está tu cuarto. Y desde ahí empecé a quedarme en su casa y algunos días en la mía. Cuando trabajábamos en conjunto en la Feria ahí si no me movía de su casa porque eran días pesados”, recuerda Claudia

Aunque Marco es tío de los hijos de Claudia, la convivencia del diario y la cercanía, hizo que él fuera la figura paterna que les hacía falta. “Era un hombre cariñoso, amoroso, solía abrazarlos, besarlos y todas las noches se despedía con un adiós para siempre, siempre”, añade ella. 

Después de la desaparición de Marco, Claudia dejó de comer, pero volvió a hacerlo por sus hijas e hijos y porque también cayó en  cuenta de que si ella y su familia no buscaban a su hermano, nadie más lo iba a hacer.

“Si una persona muere sabes dónde llorar, sabes dónde va a estar, pero con Marco no sabes si tiene sed, si le duele algo, si está bien, si está mal, si lo mataron, si está sufriendo. Es algo que no te deja dormir, descansar, comer”. 

Para Claudia, ser parte del Colectivo Buscando Personas Verdad y Justicia de Aguascalientes, y trabajar en conjunto con el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA), ha sido una experiencia sanadora en estos casi cuatro años de desesperación e impotencia; ahí se encontró con otras mujeres y hombres que pasan por la misma situación y comprenden ese dolor.

Inclusive hay algunas personas que son un poco más vulnerables y saber que tienen la posibilidad de ayudarse unas a otras es algo que ha traído un rayo de esperanza en la vida de Claudia y sus hijas e hijos, que no descansarán hasta encontrar a Marco.

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