Transformando la experiencia menstrual a digna, consciente y accesible

Por: María Fernanda Alvarado Bautista/ Observatorio Digital

Desde niñas somos socializadas para decir la palabra menstruación en voz baja por temor a ser escuchadas, ó a ni siquiera decirlo y hacer referencia a ello a través de frases como “estoy en mis días”. De adolescentes, vivimos con  pánico intenso de llegar a mancharnos de sangre estando en clases y ser objeto de burla del salón completo; y cuando  compramos productos de gestión menstrual en tiendas públicas, tememos  ser vistas y escuchadas, nos sentirnos avergonzadas. Alrededor de la experiencia menstrual hay un estigma que la hace parecer repugnante e incómoda tan solo de escuchar. 

En sociedades occidentales al llegar biológicamente al punto de poder menstruar se promueve un discurso hegemónico de que la niña en cuestión se ha convertido en una “señorita” o “finalmente en una mujer”, cuando en realidad solo se está pasando a otra etapa de desarrollo biológico y el hecho de menstruar y ser capaz de tener hijos no define por completo la complejidad de lo que es ser una mujer. Esto se relaciona directamente con la cultura del patriarcado: cuando se deja de ser niña se pasa a ser accesible para el consumo masculino. 

La menstruación ha sido entendida desde una visión primordialmente biomédica, donde los conocimientos en torno a ella fueron desarrollados a través de un énfasis en el ciclo menstrual y la reproducción humana. Se nos enseña de inmediato un conjunto de normas de higiene, las cuales tienen la intención de promover el autocuidado e integridad personal, sin embargo, se comparten de tal manera que se asume que lo que se tiene que hacer de ahora en adelante recae en ser limpia, conocer el ciclo menstrual para evitar posibles embarazos, y sobre todo vivir la experiencia menstrual de forma privada ante las y los demás, ya que es un suceso “asqueroso” o inapropiado de hablar y observar. Pero, ¿por qué limitarla únicamente a su función reproductiva?. 

La menstruación también tiene implicaciones en el autoconocimiento, autoexploración y el autocuidado del cuerpo, lo que puede permitir una construcción corporal más cercana y bajo nuestra propia narrativa. Sofía Blanco, integrante del Colectivo MAPAS en Michoacán, una de las propulsoras en facilitar la distribución gratuita de productos de gestión menstrual en las escuelas de esa entidad federativa, comenta: “Se debe cambiar el concepto de higiene menstrual por gestión menstrual, porque el concepto de higiene se relaciona con algo que está sucio y que debe de esterilizarse, en cambio, la gestión menstrual implica gestionar el ciclo menstrual completo y no solo el momento de sangrar, desde las distintas fases como lo es la ovulación. También dentro de la gestión menstrual está el identificar cuando se presentan alteraciones en la periodicidad. Eso es gestionar. Es un tema de salud, pero también es un tema sociocultural”. 

El impuesto en los artículos de Gestión Menstrual

El movimiento feminista y las organizaciones civiles y colectivas han visibilizado cómo los sistemas fiscales no incluyen la perspectiva feminista (algunos ejemplos podrían ser el colectivo Menstruación Digna, el colectivo Mujeres Andando Procesos por Autonomías Sororales, Vulva Sapiens, Mujeres Aliadas), la política fiscal debe integrar un análisis diferenciado con respecto a las posibles repercusiones en mujeres y hombres respecto a su implementación. 

Un ejemplo sobre un impuesto con sesgo en el Sistema Fiscal mexicano es el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los artículos de gestión menstrual, ya que son de primera necesidad y el impuesto afecta solamente a las mujeres, dada su condición biológica. Esto es una de las consecuencias de no incluir  la perspectiva de género en los sistemas tributarios. Los productos a los que se hace alusión son: las toallas sanitarias desechables, toallas de tela, compresas, tampones, panti-protectores y copas menstruales, entre otros.

En México, el impuesto para las toallas sanitarias y los tampones es el mismo que el aplicable a la mayoría de los artículos (16.0%), situación que contrasta con la adquisición obligatoria de estos productos por parte de las mujeres.

¿Qué efecto tiene en los ingresos de los hogares?

Durante su vida, una mujer menstrua aproximadamente 2 mil 535 días, lo que equivale a 7 años seguidos. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) señala que lo recomendable es usar una toalla higiénica nueva cada 4 horas, por lo que se necesitan 6 toallas por día durante el periodo menstrual (el cual suele durar entre dos y cinco días, y su ciclo es de aproximadamente 28-35 días en mujeres regulares). Además, el precio promedio de un producto de gestión menstrual es de dos pesos, de acuerdo con el Centro de Análisis e Investigación FUNDAR en 2020. 

Con los datos mencionados, se estima que una mujer gasta al mes alrededor de 60 pesos en estos artículos. Si se eliminara el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en estos artículos, que es del 16.0%, su precio promedio sería de 1.72 pesos, en consecuencia, el gasto mensual se ubicaría en 51.7 pesos, lo que representaría un ahorro de un poco más de ocho pesos al mes.

La importancia de este gasto para los hogares es relativa con respecto a sus ingresos: entre mayor sea su ingreso menor será su importancia y, viceversa. Lo que genera duda sobre si la implementación de la tasa cero o el exentar el pago de impuestos a los artículos de gestión menstrual, podría no ser suficiente para garantizar el acceso de estos artículos a las  mujeres con bajos ingresos.

Pobreza menstrual 

La pobreza menstrual se refiere a la falta de acceso a productos para la gestión menstrual; de infraestructura: agua, saneamiento, higiene, espacio; así como de la falta de dignidad derivada de la estigmatización y la ausencia de educación al respecto (Sánchez y Sánchez, 2021). Por lo que se compone de tres dimensiones: la material, la infraestructura, y la falta de educación. No es solamente la acción de comprar las toallas, sino las variables que participan en dificultar el acceso a estas, añade Sofia Blanco

Estas deficiencias se pueden observar también en mujeres de situación de cárcel, migrantes, y en situación de calle. Por ejemplo, a pesar de que a nivel federal se cuente con una ley que indique que deben contar con un presupuesto para estos productos en los centros penitenciarios, es muy mínima su aplicación, dice la especialista

Agrega que la pobreza menstrual no debe relacionarse únicamente a lo rural, ya que también en lo urbano hay periferias ó sectores donde el acceso a los recursos es limitado. En ambas partes, el  agua suele escasear bastante debido a que se prioriza abastecer embotelladoras, industrias, fábricas o la agroindustria. 

Estas deficiencias influyen directamente en la dificultad para que este sector poblacional pueda hacer uso de nuevas alternativas de productos de gestión menstrual, como la copa menstrual o las compresas de tela, las cuales han tenido un auge en los últimos años y son parte del movimiento ecológico. También es poca la posibilidad de poner en práctica el llamado free bleeding (sangrado libre), que consiste en controlar el flujo de la menstruación por medio de ejercicios de presión en los músculos del suelo pélvico, ya que esta nueva alternativa ecológica depende de contar con un horario estable y en un espacio con condiciones de libertad y confianza, el cual no todas las mujeres disponen. 

Para pensar en alternativas sustentables es fundamental contar con: las circunstancias y servicios básicos de calidad de vida; llegar a su uso a través de procesos, tales como el tocar la sangre, la vulva o las secreciones vaginales, procesos a los cuales no a todas las mujeres se les facilita, por sentir un asco o por temor a lastimarse físicamente, recomienda Blanco; y el acceso a la información, es decir, hacer un análisis de cómo están compuestos los productos y el discurso que promueve dicho producto en específico, como en el caso de la mercadotecnia esta vende el concepto del aroma, el no oler a hierro sino a flores, sin tener en cuenta cómo en este roma inducido los químicos pueden modificar el PH vaginal. La elección de usarlas o no puede ser cambiante y parcial. 

¿Cuáles son las causas de la falta de estudios científicos y sociales sobre la menstruación?

Sofía Blanco comenta que la poca visibilidad de las publicaciones sobre menstruación se debe a las siguientes razones: 

  • El ser considerado un problema de mujeres. Las problemáticas en torno a la salud de la mujer no es un asunto suficientemente relevante para toda la población. 
  • La magnitud de la discusión que se le da en los espacios públicos. Por ejemplo, en las universidades que le dan pie a los proyectos de investigación, el mismo cuerpo académico presenta obstáculos para validar y valorar los objetivos de evaluación de las investigadoras, estos académicos siguen sin comprender porque deben de existir los estudios de género. 
  • En las universidades de Estados Unidos ya existen cuotas para que se hagan otro tipo de investigaciones que incluyan la perspectiva de género, Sofía considera que de esta manera se pueden configurar otras formas de hacer investigación. 
  • En realidad sí hay estudios y son escritos por la mujer (como las investigaciones de las educadoras menstruales), el conflicto está también en qué tanto se publican y se vuelven accesibles a las lectoras y lectores. 

¿Qué se está haciendo en México?

En México, el colectivo Menstruación Digna (conformado por más de 30 organizaciones de la sociedad civil) visibilizó la necesidad de incorporar la gestión menstrual como un tema de la agenda y las políticas públicas, a fin de crear condiciones estructurales para que las mujeres, niñas, adolescentes y personas menstruantes puedan vivirla con dignidad (García, 2021; Vela 2021; Caballero 2021).

Para ello, el 8 de septiembre de 2020 la diputada por el partido Movimiento Ciudadano, Martha Tagle, presentó una iniciativa en representación del movimiento Menstruación Digna México en la que propusieron tres ejes de acción: 1) la gratuidad de los productos de gestión menstrual (como toallas sanitarias desechables, toallas de tela, compresas, tampones, pantiprotectores, copas menstruales y cualquier otro bien destinado a la gestión menstrual, 2) la eliminación del IVA a dichos productos (esto es, establecer una tasa de 0 por ciento de IVA a estos productos en lugar de la actual tasa del 16.0% y, 3) generar investigación y datos sobre la gestión menstrual en México (Cámara de Diputados 2020; Vela 2021; Caballero 2021).

En octubre de 2020, la Cámara de Diputados rechazó la propuesta, aludiendo que era más necesario construir carreteras e infraestructura. En el mismo mes, el Senado de la República la desechó.

Posteriormente, 169 diputadas y diputados presentaron una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con el respaldo del movimiento Menstruación Digna México. La acción de inconstitucionalidad buscó que la SCJN reconociera que, tanto la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2021, como los motivos para reiterar la tasa de 16 .0%, establecidos en Ley del Impuesto al Valor Agregado son expresiones de una política tributaria discriminatoria y carente de perspectiva de género que afecta a las mujeres (Menstruación Digna, 2020). Así, el movimiento tuvo una victoria cuando en febrero de 2021, la Corte admitió pronunciarse sobre la inconstitucionalidad de la política tributaria referida. 

Mientras el movimiento espera la resolución de la SCJN, la diputada Martha Tagle presentó una iniciativa en lo relativo a la gratuidad de los productos de gestión menstrual. Así, en abril de 2021 el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la reforma el artículo 114 de la Ley General de Educación para que las autoridades educativas y sanitarias de las entidades federativas faciliten el acceso a los productos para la gestión del sangrado menstrual en los planteles educativos públicos del tipo básico y medio superior. Las obligaciones que se generen con motivo de la entrada en vigor del decreto se sujetarán a la disponibilidad presupuestaria de las entidades federativas. La minuta fue enviada al Senado para continuar su proceso legislativo.

El 21 de octubre del 2021 en la discusión de la miscelánea fiscal para el 2022 en la Cámara de Diputados, la propuesta de la eliminación del impuesto en estos productos fue aprobada. Ahora, debe ser aprobada por la Cámara de Senadores. La posibilidad de la  eliminación del IVA es un logro, pero Anahí Rodríguez, vocera de Menstruación Digna, señala que el próximo nivel es llevar esta eliminación a la Suprema Corte y evitar que en la próxima miscelánea fiscal o con los próximos gobiernos se vuelva a imponer esta tasa a los productos de gestión menstrual. 

Sofía Blanco comenta: “Las voces contrarias a lo largo de este proceso se enfocaban principalmente en indicar que con esta iniciativa se beneficiarían a las empresas, sin embargo eliminar el IVA no les está beneficiando, porque quien paga el IVA es quien lo compra y no quien lo fabrica. Además, organismos como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) solía decir que la cantidad de dinero recibida en los impuestos de gestión menstrual era imprescindible de perder, pero cuando se hizo el análisis se identificó que el ingreso era muy mínimo y se podía recibir de otras partes”. 

Una política local omisa: El caso de Aguascalientes.

Después de que Michoacán se convirtiera en la primera entidad en garantizar el acceso gratuito a productos para la menstruación en escuelas, el 4 de marzo la ex diputada local por Morena, Érica Palomino Bernal, y el ex diputado por Nueva Alianza, Mario Armando Valdez, presentaron sus respectivas iniciativas para garantizar que se brinden productos de gestión menstrual en las escuelas del estado de Aguascalientes, reformando la Ley de Educación.

En las últimas sesiones del período ordinario de la LXIV Legislatura, la ex diputada priísta Elsa Amabel Landín, consideró que  había temas más trascendentes que analizar, como el garantizar barreras sanitarias ante el COVID-19 y herramientas de tecnología digital para el regreso a clases de manera híbrida.

El comentario anterior remarca como para algunas y algunos el tema del acceso a los derechos llega a jerarquizarse, sin embargo, el calificar unos sobre otros no es lo idóneo. Explica Sofía Blanco: “tiene que haber un presupuesto estable con perspectiva de género, porque siempre va haber otras cosas que se perciben como necesarias dependiendo desde donde se mire”. 

Posteriormente, el Congreso de Aguascalientes aprobó en sesión del periodo extraordinario la iniciativa para reformar la Ley de Educación del Estado, convirtiéndose en el segundo estado del país en conseguirlo. El dictamen aprobado por el Congreso de Aguascalientes consistió en las reformas al artículo 9° en sus fracciones 25 y 71 de la Ley de Educación del Estado, en donde se incluye que como parte de las atribuciones del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) y del gobierno estatal, estará el acceso gratuito a los productos de gestión menstrual para niñas y mujeres en las escuelas públicas pertenecientes al sistema educativo estatal. La aplicación de la ley se espera de forma gradual y progresiva, lo siguiente, es destinar un presupuesto suficiente para el 2022. 

¿Qué se debe transformar en las políticas públicas? 

En el Senado de la República y la Cámara de Diputados se han presentado diversas iniciativas que abordan la menstruación como asunto público (Domínguez & Vázquez, 2021):

  1. La gratuidad de los productos de higiene menstrual en las escuelas. La Minuta de la Cámara de Diputados fue turnada al Senado de la República para su consideración, donde permanece pendiente de su aprobación.
  2. Extender la previsión de los productos de higiene menstrual a los espacios de salud pública, de reclusión y centros de alojamiento para personas en situación de calle (García, 2021).
  3. Garantizar la existencia de información científica, laica y actualizada sobre la menstruación y su gestión en las escuelas como parte del derecho a la salud.
  4. Establecer la eliminación del IVA a productos de gestión menstrual y/o catalogarlos como de primera necesidad, como las medicinas y alimentos. La exención del impuesto es una medida diferente a la reducción de la tasa a cero por ciento porque implica un reconocimiento de que los productos para la gestión menstrual son artículos de primera necesidad, por lo que la reforma legal no es sobre el porcentaje del impuesto, sino que modifica la categoría a la que pertenecen. La transformación se hace desde el lenguaje, desde cómo se nombra, en este caso no como un lujo sino como una necesidad de salud. 
  5. Garantizar la infraestructura sanitaria adecuada en espacios públicos y privados que hagan viable la utilización de productos amigables con el medio ambiente.
  6. Promover reformas laborales para que las mujeres que padecen malestares menstruales fuertes, derivado de algún síndrome menstrual,  puedan tener derecho a un permiso remunerado algunos días al mes.
  7. Generar y visibilizar datos sobre la gestión menstrual en México.

A manera de cierre, como señala Sofía Blanco, la transformación social de hacer la menstruación digna,consciente y accesible, “impactaría en la mayor calidad de la salud de las mujeres, en vivirnos con menos estigmas y de forma más cercana, y en una menor violencia hacia nosotras en la cual invalidan nuestra palabra a través de las creencias acerca de que la menstruación nos pone “hormonales” e infiere en nuestro juicio”. Además de darle presencia a políticas públicas con perspectiva de género y apoyar en la economía personal de las mujeres. 

Por último, añade Sofía: “Hay que señalar que la ciudadanía debe apropiarse de las leyes, no son iniciativas que salieron de los legisladores, detrás de su aprobación están aquellas que vieron una necesidad y trabajaron por hacerla cumplir”. 

*Foto de portada: Alondra Castillo Muro.

Referencias:

Domínguez Rivas, M. I., & Vázquez Correa, L. (2021). Menstruación libre de impuestos: una lucha contra la discriminación tributaria.  Cuadernos de investigación en finanzas públicas. http://bibliodigitalibd.senado.gob.mx/bitstream/handle/123456789/5241/1%20Publicacion.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Sala, N. C. (2020). Menstruación decolonial. Revista Estudios Feministas, 28 (1). https://doi.org/10.1590/1806-9584-2020v28n157907

Soriano, G. (2021). Diputada de Aguascalientes opina: “No es buen tiempo para pensar en productos de gestión menstrual en escuelas”. LJA. MX. https://www.lja.mx/2021/07/no-es-buen-tiempo-para-pensar-en-productos-de-gestion-menstrual-en-escuelas/

Suárez, K. (2021). México, a un paso de eliminar el IVA en toallas sanitarias, copas menstruales y tampones. El País. https://elpais.com/mexico/2021-10-20/mexico-a-un-paso-de-eliminar-el-iva-en-toallas-sanitarias-copas-menstruales-y-tampones.html

Romo. A. (2021). Aprueba Congreso de Aguascalientes iniciativa para garantizar menstruación digna. Newsweek México. https://newsweekespanol.com/2021/07/aprueba-congreso-de-aguascalientes-iniciativa-para-garantizar-menstruacion-digna/

Ramírez, R. (2020). Ciberactivismo menstrual : feminismo en las redes sociales Menstrual cyber-activism , feminism in social networks. Paakat: Revista de Tecnología y Sociedad, 9 (17). http://dx.doi.org/10.32870/Pk.a9n17.438

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s