Vive omisión de su empresa, empleada víctima de robo e intento de violación

Por Susana Rodríguez

Marta* trabaja como empleada desde hace cuatro años en Distribuidora de Belleza Luma, una empresa que comercializa productos de belleza en Aguascalientes. El 2 de noviembre del 2020 fue víctima de un asalto, agresión física e intento de violación dentro de una de las sucursales, ubicada en la Avenida Siglo XXI esquina con la calle 30 de julio, en el fraccionamiento Morelos II. A ocho meses de lo ocurrido, Marta está sometida a  procesos psicológicos, médicos y asuntos legales sin apoyo de la empresa para la que trabaja. 

El día de la agresión, la actitud invasiva del agresor hizo que Marta* sintiera temor de su presencia. Mientras él le pedía productos, ella activó un botón de pánico instalado tiempo atrás, cuando asaltaron esa misma sucursal. Este botón -se supone- está conectado al Complejo de Seguridad C4 y sirve para hacer el reporte a la policía en automático.

“El botón de pánico estaba encendido pero nunca llegó nadie, no funcionaba y yo por radio empecé a pedir ayuda a mis compañeras de otras sucursales”, recuerda Marta*

El agresor -que evitaba darle la cara- parecía buscar su cartera dentro de sus bolsillos, pero sacó un cuchillo, tiró una protección metálica junto al mostrador y la amenazó para que le entregara el dinero de la caja. También le robó su celular, forcejeo con ella, la golpeó para llevarla hacia dentro de la tienda, intentó violarla y luego huyó.

A lo diez minutos, llegaron policías estatales y elementos ministeriales, además de personal de Recursos Humanos y la directora de Distribuidora de Belleza Luma. Marta rindió su declaración y tomaron las evidencias. Luego se trasladó por su cuenta a la Fiscalía General del Estado, donde levantó la denuncia. Durante el proceso no contó con ningún apoyo de la empresa. 

“Hasta hoy yo me he resuelto todo, yo lo hago sola”, se queja Marta*.

Al día siguiente del asalto, sus jefes le pidieron presentarse a trabajar en la misma sucursal donde ocurrió la agresión, ella fue, pero sólo para avisarles que acudiría al IMSS para una revisión médica y registrar lo sucedido como riesgo de trabajo. La empresa le pidió negociar, llegar a un acuerdo. Pero Marta se negó. 

En el IMSS, a Marta le encontraron diversos golpes en el cuerpo y lesiones en el cuello, resultado del forcejeo que mantuvo con el agresor, por eso le dieron 15 días de incapacidad. 

El 18 de noviembre la dieron de alta y ella se presentó a trabajar al día siguiente, a la misma sucursal donde fue agredida, sin que la empresa mejorara las condiciones de seguridad.

“Fue muy difícil estar en esa situación, estar en el lugar donde me atacó…a la empresa no le importaba nada, nunca me preguntaron, ¿Marta,*¿Cómo estás?, ¿Te están atendiendo?, ¿Estás tomando terapia psicológica? Nunca me dieron la oportunidad de nada”, recuerda ella.

Además, dice Marta*, en su centro de trabajo sus jefes buscan desalentarla de continuar con el proceso legal argumentando que no va a pasar nada y le descuentan las horas que falta para ir a la Fiscalía o asistir al médico. 

En diciembre del 2020, poco más de un mes del incidente y sin avances en su caso, Marta* se comunicó  al Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA) para pedir ayuda jurídica y psicológica. 

El 22 de diciembre del 2020, el Observatorio envió un oficio a la empresa Distribuidora de Belleza Luma solicitando el cambio de sucursal de Marta*, el documento señala lo siguiente: 

“Según el dictamen de la psicóloga quien tuvo contacto con la víctima, el Observatorio da cuenta de que ella vive de manera recurrente falta de respuesta a sus peticiones de condiciones de seguridad como lo son el cambio de sucursal, falta de acceso a atención psicológica, desatención por parte del personal jerárquico superior y tiene que acudir al trabajo en condiciones de graves crisis psicológicas y estrés postraumático. Existen al respecto carpetas de investigación abiertas por los delitos de los cuales fue víctima, la Cl/AGS/15268/07-20 y CI/AGS/23723/11-20”.

Como respuesta, el 24 de diciembre, la jefa de Marta le informó que la cambiarían de sucursal, lo que ocurrió el 4 de enero.

En abril de este año, el Observatorio envió otro oficio a la empresa solicitando que mejoraran las condiciones laborales de Marta, pero los descuentos al salario y el recorte de días libres siguen ocurriendo. 

Más omisiones, ahora en la FGE

Aunque el 2 de noviembre, día en que Marta* denunció los hechos, narró con detalle lo ocurrido, el Ministerio Público sólo registró el delito de robo calificado y amenazas, pero no el la agresión sexual. El equipo jurídico del Observatorio notó esa omisión y le recomendaron ir al Centro de Justicia para Mujeres a interponer la denuncia. Ella acudió a principios de febrero y se abrió la carpeta CI/AGS/02589/02-21.

La agresión sigue

Después de más de un mes de trabajar en la nueva sucursal, Marta* -aún temerosa de su seguridad- registraba todas las llamadas que recibía. Y de pronto sucedió. El 17 de febrero por la mañana sonó el teléfono de la tienda, ella contestó y del otro lado de la línea un hombre se identificó como el contador de la empresa, pronto ella se dio cuenta de que era mentira. Luego el hombre le dijo una frase obscena recordando lo sucedido el 2 de noviembre. Era su agresor.

Marta* informó de este hecho en el Centro de Justicia. Luego supo quién era el hombre que la había estado atormentando: Erick Fabían Aranda, quien fue detenido para ser procesado inicialmente por los delitos de robo y amenazas. 

Aunque se logró la detención, las presiones no cesan. Por parte de su asesor legal de la Fiscalía General del Estado, Marta* ha recibido comentarios que ponen en duda la veracidad de su declaración, le imponen la carga de aportar más pruebas, además de recomendarle la posibilidad de otorgar el perdón a su agresor para evitar el juicio. 

El proceso aún no termina, los recuerdos alcanzan a Marta* más de lo que ella quisiera, pero está dispuesta a reconstruirse. Dice que a veces, con el corazón adolorido, piensa en las mujeres que han sufrido cosas más terribles que ella.

Después de la experiencia de Marta*, ella identifica que es esencial levantar la voz y acompañarnos, pues está segura que existen miles de hombres como Erick Fabian Aranda libres haciendo daño. Ella no va a parar hasta que se haga justicia.


*El nombre de la víctima es un pseudónimo para resguardar su identidad.

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