Nulos avances de Fiscalía en el asesinato de Fernardo Hernández Rodríguez

Por Susana Rodríguez

Su nombre era Fernando Saúl Hernández Rodríguez, tenía 23 años de edad y vivía en el fraccionamiento Palomino Dena. Desde la noche del 29 de octubre del 2016 su familia ha luchado por obtener justicia. 

Eran las once y media de la mañana de ese sábado 29 de octubre cuando Fernando terminó de desayunar, recuerda Ma. Antonia Rodríguez Guerrero, su madre. Antes de salir le dio un beso, llevaba una camisa morada con rayas negras que recién estrenaba. 

Su padre, Juan Francisco Hernández Luna, cuenta que su hijo era carnicero, salía a las cinco de la mañana de la casa y volvía entre 7 y 8 de la noche. En ocasiones se iba todo el día, le ayudaba al patrón con los animales. 

A decir de su familia, Fernando era un joven serio, de pocos amigos. Uno de ellos vivía  cerca de la casa de la familia Hernández Rodríguez, se llama Gerardo, conocido en el barrio como “Geranio”, Fernando y él eran integrantes de un grupo musical llamado La Flota. 

La tarde-noche del 29 de octubre, Geranio le pidió a  Fernando ayuda con los instrumentos musicales para ir a una presentación que tendrían en el bar Las Rocas, ubicado en la carretera a Loreto, a la altura de la colonia Macario J. Gómez Portugal,  dentro del municipio de San Francisco de los Romo.

Fernando no regresó a casa durante la tarde, cuando no volvió para comer su familia pensó que no era normal porque siempre avisaba. La ausencia de Fernando hizo que Ma. Antonia Rodríguez se presentara en repetidas ocasiones en la casa de Geranio para pedir información sobre su hijo, pero él  se negó a responder. Hasta la fecha, Geranio no  ha dado ninguna explicación a los padres de Fernando sobre lo que ocurrió. 

Dos días después de buscar a su hijo, la familia de Fernando acudió a la Fiscalía General del Estado para presentar una denuncia por desaparición, pero las autoridades ministeriales no activaron  el protocolo de búsqueda ni ofrecieron resultados a la familia sobre la investigación con número de carpeta CI/AGS/09731/1116.

El 29 de noviembre del 2016, cuando Fernando cumplía un mes desaparecido, agentes ministeriales se presentaron en la casa de la familia Hernández Rodríguez. Les dijeron que lo habían encontrado muerto en Loretito, aproximadamente a cinco kilómetros del bar Las Rocas. La causa de la muerte: un golpe en la cabeza.

Desde ese momento, el luto de la familia de Fernando comenzó, y ni la tristeza ni la lucha por justicia han terminado. Casi a mediados del 2018, un año y medio después de la desaparición, Ma. Antonia recordó que uno de sus nietos tenía una pista del asesino de su hijo, pero a la que ella, por el shock de la noticia, no le dio importancia.

“A las seis de la mañana nos fuimos, agarramos un taxi y llegamos ahí con mi hija, le toqué, salió ella y le dije te acuerdas que tú me dijiste que sabías quién mató a Fernando”, recordó Ma. Antonia.

Esa pista era que una compañera de trabajo del nieto de Ma. Antonia contó lo que sucedió la noche de ese sábado en el bar Las Rocas. El hijo de la mujer escuchó a un vecino de la colonia Macario J. Gómez Portugal -de nombre Ricardo- decirle a un grupo de hombres que había sido él quien había asesinado a golpes a un joven a las afueras de ese bar. 

A partir de ahí comenzó un nuevo capítulo en la historia de la muerte de Fernando, la Fiscalía llamó a declarar a las y los testigos de los hechos para confirmar esa versión, pero en las primeras declaraciones ellos aseguraron que escucharon o supieron por vecinas del bar que fue “Ricardo” quien asesinó al joven, sin embargo, después desmintieron sus versiones iniciales.

El supuesto implicado no fue interrogado por la Fiscalía y la justificación que la autoridad le dió a la madre y padre de Fernando, es que para detenerlo están a la espera de que cometa algún otro delito y entonces cuestionarlo por el asesinato.

“Ya hemos dicho y hecho todo, nunca se hizo nada, nunca se ha hecho nada, el último informe que tenemos fue el 19 de febrero del 2020”,  acusa el padre de Fernando. 

Añade que la familia fue quien aportó evidencias y testigos claves  pero ante el nulo avance en la investigación, los alcanzó la desesperanza. 

“Yo lo que espero es la justicia de mi padre dios porque con la policía no cuenta uno”, dice desilusionada Ma. Antonia Rodríguez.

La familia Hernández Rodríguez padeció otras inconsistencias de la Fiscalía como que las evidencias encontradas en el lugar (cinto y tenis de Fernando) que aparecen en las fotos de la carpeta de investigación, no coinciden con otras que fueron presentadas posteriormente y que también están integradas en dicha carpeta.

Han pasado tres fiscales -Oscar González Mendivil, René Urrutia de la Vega y el actual Jesús Figueroa Ortega-, cuatro ministerios públicos -Oscar, Andrés, Francisco y Xóchitl- y la fiscalía sigue sin presentar avances en el caso de Fernando. 

“Si les mataran a uno de sus hijos, me cae que luego luego lo encontraban, pero como no es nada de ellos … son muy amables pero no resuelven nada”, dice con enojo e impotencia el padre de Fernando.

De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado obtenidos vía transparencia, del 2018 al 2020, sesenta personas desaparecidas fueron localizadas sin vida, 53 eran hombres.

Foto: Cortesía de la familia.

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