Busca justicia víctima de tentativa de feminicidio

Por Susana Rodríguez

Elizabeth* tenía 27 años de edad cuando conoció a Juan* y empezaron un noviazgo con la promesa de un amor duradero, pero pronto la relación se transformó en violenta, hasta el grado de poner en riesgo la vida de ella.  

En octubre de 2019, Elizabeth conoció a Juan, que es diez años mayor que ella, cuando compró cosméticos que él vendía a través de redes sociales. Intercambiaron sus números de teléfono para acordar la entrega de la mercancía y luego se mantuvieron en contacto, hasta que al cabo de unos días él la invitó a salir.

“El es el hombre que yo anhele tener y me equivoqué por haberlo elegido, pero es que era una persona tan encantadora, era un hombre ideal, que enamora”, dice Elizabeth.

A los tres meses de noviazgo, Juan le propuso vivir juntos. Ella no estaba convencida pero accedió a quedarse unas cuantas noches a la semana en casa de él. Con la llegada de la pandemia Elizabeth se quedó sin empleo, y con el argumento de apoyarla económicamente, Juan la integró a la venta de cosméticos en línea. Empezaron a trabajar y a vivir juntos al mismo tiempo, eso afectó la relación. 

A inicios del 2020 y tras un mes viviendo juntos empezaron a discutir por dinero, además él era celoso y bebía en exceso. El 10 de mayo de ese año tuvieron una discusión en donde Juan golpeó a Elizabeth por primera vez, ella intentó marcharse de la casa que compartían, pero entre disculpas, llantos y regalos él logró convencerla de que vendrían tiempos mejores para su relación.

Las constantes reconciliaciones alargaron el noviazgo que mantenían. Había días y semanas en que todo parecía estar en calma, pero luego empezaban las discusiones, peleaban y él terminaba insultándola y golpeándola. 

“Tú no me vas a dejar, no me puedes dejar, he hecho muchas cosas por ti, todo lo que hago lo hago por ti, eres una malagradecida, me decía. Hizo como que me iba a apuñalar y yo cerré los ojos, me asusté”, dice Elizabeth mientras recuerda que la retuvo encerrada e incomunicada durante días.

Juan le restringía el acceso al dinero, le quitaba las llaves de la casa y Elizabeth no podía salir sola. Él le prohibía visitar a su familia, ir al trabajo o reunirse con sus amigas. Juan controlaba su tiempo y sus actividades, además abusaba sexualmente de ella e incluso la amenazaba con asesinarla.

Para julio del 2020 las agresiones comenzaron a ocurrir también en espacios públicos donde él insultaba y golpeaba a Elizabeth. Una noche, en un bar donde Juan bebió hasta ponerse ebrio, la golpeó a ella y violentó también a otras personas que estaban en el lugar.

Casi al amanecer, luego de salir del bar, Juan condujo el auto de regreso a casa y todo empeoró: Estaba ebrio, había golpeado a Elizabeth en la calle y terminó estrellando intencionalmente el auto contra una camioneta de carga estacionada, hecho que quedó registrado oficialmente como un accidente y no como feminicidio en grado de tentativa.

Ella quedó incapacitada del brazo derecho y estuvo hospitalizada alrededor de dos semanas, durante esos días Elizabeth interpuso una denuncia contra Juan por violación y violencia intrafamiliar debido a las agresiones que vivió en los meses anteriores. Pero en la Fiscalía General de Aguascalientes, aunque el objetivo de Juan era matarla, no quisieron registrar la denuncia como feminicidio en grado de tentativa.

Cuando salió del hospital Elizabeth se quedó unos días con su familia, luego se fue del estado. Antes de marcharse interpuso otra denuncia en el Centro de Justicia para Mujeres que quedó clasificada por lesiones dolosas y no, otra vez, como feminicidio en grado de tentativa. Desde entonces su objetivo es lograr la reclasificación del delito.  

Desde el pasado 11 de marzo, Juan está detenido en el CERESO acusado de violación y violencia familiar, mientras que ella ha recibido una serie de amenazas telefónicas para que desista de las denuncias. 

Además de la acusación por violación y violencia familiar, Juan tiene pendiente la investigación por lesiones dolosas. Debido a la falta de avance en la reclasificación de este delito, Elizabeth buscó el apoyo de la colectiva Las Flores del Mal y el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA) para pedir asesoría y acompañamiento en su caso. 

Durante años, el Observatorio ha denunciado casos de suicidios o accidentes que la Fiscalía General del Estado no ha investigado aplicando los protocolos con perspectiva de género para descartar que se trate de feminicidios.

Para Elizabeth el futuro de sus denuncias es incierto, está temerosa, pero conserva para sí algo de fe porque salió viva, está generando una red de apoyo y no piensa parar hasta lograr que el agresor cumpla con su castigo por intentar, en diversas ocasiones, cometer feminicidio. 

De acuerdo al monitoreo de notas periodísticas y reportes policíacos realizado por el OVSGA, durante el 2020 se registraron 287 agresores, la mayoría de ellos entre los 27 y  59 años de edad, los primeros que cometen violencia feminicida son las parejas de las mujeres, seguidos de hermanos o hijos.

*Los nombres de la víctima y el agresor son un pseudónimo para resguardar sus identidades.

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