El necesario reconocimiento de las lenguas indígenas

Por Liliana Vianey Vargas Vásquez

Puede que estemos moribundas pero que tal vez en algunas cabezas viejas nos piensen y nos traten de vestir con sonidos imaginados porque, pues, no es lo que se ha dicho de nosotras, el problema está en esa masa invisible que nos constriñe para no ser habladas y sonorizadas sin pena, puesto que no nos dejan ser libres como cualquier conjunto sonoro significante.

                En 1998 íbamos de viaje hacia un encuentro de jóvenes, claro, la juventud da fuerza, alegría e irreverencia. Durante nuestra travesía, tuvimos que pasar por tierras mixtecas de Oaxaca y fue en un retén, según me acuerdo, que nos hicieron bajar del camión para pasar todo un sistema de escaneo panóptico del Estado. Tres o cuatro sujetos subieron al camión, eran de nuestro color y para ser sincera desaparecían entre la multitud, solo que sus uniformes mandaban un mensaje fulminante: era el Estado andante uniformado, acechando a cualquier persona que le pareciera extraño en relación a sus propias y únicas referencias.

                Era de madrugada y el frío calaba, los cinco jóvenes aventureros que íbamos en ese viaje sólo queríamos demostrar nuestras habilidades educativas, como muchos sabrán, es una realidad que una escuela estatal asentada en una localidad indígena se limita a dar clases en las cuatro paredes o en las tejavanas, solo eso, las oportunidades de crecimiento fuera del aula siguen siendo muy pocas, aunque en ese momento estábamos en un proceso de reflexión crítica y autodidacta por lo que nos sentimos con autoridad para tomar nuestras mochilas por unos días, sí, aún podíamos darnos ese lujo.  El punto de todo esto es que nuestro sueño fue interrumpido por la subjetividad racista de los entes estatales. En ese momento decidieron que éramos nosotros el grupo más sospechoso porque una amiga llevaba puestos unos pantalones rotos. Respondimos a una serie de preguntas, enseñamos nuestras credenciales, pero no fueron suficientes.

                Nos bajaron y nos pararon afuera del camión cual desfile, cada uno debía de cantar el himno nacional, yo me limité a hablar en mi lengua, fuerte y serena ante semejante barbaridad. A un compañero se le olvidó cantar el himno, otro más se reía de los nervios y a mí se me escapaba una que otra grosería. Era una revisión de rutina, sólo que fuimos extranjeros en nuestro propio país, y es que no fue suficiente mostrar nuestras credenciales, decir el nombre del municipio, decir la clave de la escuela, decir la institución convocante, ni fue suficiente la presencia de un docente que pecaba de tener la misma lengua materna que el resto del equipo.

                Este mes se conmemora el día internacional de las lenguas maternas establecido en 1999 por la UNESCO, pero poco se sabe sobre lo que ocurre con las diversas lenguas maternas, exceptuando el mundo académico quien lleva años advirtiendo que las lenguas en este mundo a parte de ser diferentes, complejas, diversas y ricas, son parte del patrimonio inmaterial de la humanidad.

                En este llamado global ha estado siempre el movimiento de los Pueblos Indígenas, que para tener la dimensión de la diversidad lingüística que alberga, solo basta imaginarnos que alrededor del 60% de todas las lenguas existentes en el mundo son tan sólo habladas por el 6% de la población total de los Pueblos Indígenas, en contraste con una porción menor de lenguas habladas por una mayoría poblacional. Es en el porcentaje poblacional de los pueblos indígenas donde se concentra la mayor diversidad lingüística correspondiente a más de 4000 mil lenguas de las 7,097 registradas hoy en día.

                Mas allá de las disparidades numéricas, lo cierto es que México es un país absolutamente racista que, dicho sea de paso, se ha empeñado contra las personas que tenemos como lengua materna las lenguas no dominantes (indígenas). En México existen 68 lenguas mas el español, de los 68 se desprenden más de 365 variantes, no obstante, este país se fundó a partir de una idea euro centrista obstinada por unificar todo, tanto que hoy en día se sigue dudando de la importancia y el valor de una lengua ¿En qué momento se convirtió en una condena social y cultural hablar una lengua materna en México que no sea el español?  Esta pregunta tiene muchas respuestas, lo cierto es que hoy, en pleno siglo XXI, aún existe la certeza de que las lenguas indígenas no llegan a la categoría de lenguas, es más, seguro habrá alguien que le cause escozor porque no todas las 68 lenguas pueden traducir el “te amo” a propósito del día del amor y de la amistad. Y ahí se los debemos, y aunque existe el te amo en español, no existe necesariamente correspondencia entre esa frase con la realidad actual, a propósito por el número de feminicidio en aumento y a la violencia engendrada en el corazón del Estado patriarcal feminicida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s