En busca del “amor amoroso” | Entrevista a Ximena Antillón Najlis

Por Susana Rodríguez

Las personas merecen tener relaciones amorosas de cuidado, apoyo, disfrute y placer; y le toca a cada quien moldear esas relaciones como mejor le acomoden pero siempre con responsabilidad, dijo en entrevista Ximena Antillón Najlis, feminista e investigadora de la asociación civil Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

Para ella, el “amor romántico” -esquema de relaciones de pareja predominante en la sociedad- es una forma de representar a la pareja basada en la ilusión de complementariedad entre hombres y mujeres, que disfraza la desigualdad de género y normaliza formas de violencia en la relación.

Este modelo de amor, que aplica no sólo para relaciones heterosexuales, tiene una serie de pactos implícitos que no se hablan, donde el hombre tiene privilegios y las mujeres (o quienes tienen el rol femenino) generalmente juegan un papel de dependencia, explicó la investigadora.

Dentro de este paradigma, las mujeres necesitan una pareja para darle sentido a su vida. Deben ser fieles, obedientes, contener sus emociones y hacer hasta lo imposible por preservar la relación. Por su parte, el hombre tiene el control, provee y tiene privilegios, por ejemplo, al momento de ejercer su sexualidad puede tener varias parejas al mismo tiempo sin ser mal visto.

En nombre del ideal del amor romántico, señaló la especialista, se justifican actos de violencia doméstica o de pareja, se normaliza la falta de reconocimiento de sentimientos y necesidades  principalmente de las mujeres, y se fomentan formas de dependencia.

“Este ideal puede distorsionar la manera en la que percibimos la realidad, incluyendo la violencia. Nos hace ciegas, nos hace aguantar violencia en las relaciones porque a toda costa queremos tener una relación”.

Por su experiencia con mujeres que viven violencia, Antillón Najlis explicó que entre las dificultades para romper con estas relaciones está el reforzamiento de la familia de “esa es tu cruz”, y la idea de que la relación funcione hasta sus últimas consecuencias.

Del amor y otros compromisos

El entorno social está creado para que este modelo de relaciones prevalezca. Las normas de las instituciones sociales, religiosas, gubernamentales, las familias, los mensajes a través de los medios de comunicación, el cine, y las telenovelas refuerzan los roles de género y formas  no adecuadas de pareja y familia, reconoció Antillón Najlis.

Y aunque las estructuras de la pareja y la familia se han modificado, aún predomina el ideal del “amor romántico” y de la pareja “heteronormada” (papá, mamá, hijas e hijos). 

Por eso, pensar en un paradigma de relaciones más igualitarias implica poner sobre la mesa qué tipo de relación quieren las personas, qué necesitan y qué les funciona. Las nuevas generaciones se hacen más preguntas sobre las maneras adecuadas de relacionarse y, al mismo tiempo, plantean nuevas formas que también tienen sus propias complicaciones.

“Deconstruir este modelo de amor romántico no significa que no nos comprometamos en los vínculos amorosos del tipo que sean”, señaló la investigadora.

Para la especialista, cada persona tiene que lidiar con el sentido de su existencia y lo tiene que resolver para a partir de eso relacionarse con otras personas. “Yo creo que nadie puede aspirar a ser una persona sin carencias,pero por lo menos sí hacerse cargo de la parte que le toca, el sentido de su existencia”, puntualizó Antillón Najlis.

Entre las estructuras amorosas poco tradicionales está el poliamor, que según la Fundación del Español Urgente es un vínculo sexual o afectivo entre tres o más personas que se establece con el consentimiento y aprobación de todas las partes.

Desde la perspectiva de la investigadora, para que una relación de poliamor funcione se requiere la responsabilidad de quienes participan, pues las personas tienen que hacerse cargo de cómo se sienten ellas mismas y cómo se sienten las demás, hablar mucho, revisar los acuerdos, y ver si estos funcionan o no.

La especialista advirtió que muchas veces este tipo de relaciones en el fondo reproducen el mismo esquema del “amor romántico”, disfrazado de un discurso de libertad e igualdad. Esto sucede cuando una de las personas integrantes pone en el centro sus necesidades, deseos y expectativas olvidándose de las demás.

En los últimos años, la deconstrucción del amor romántico la encabezan los movimientos feministas que pusieron sobre la mesa el hecho de que lo privado es político, no sólo como una consigna, sino para hacer reflexionar sobre las relaciones que se basan en un modelo establecido en la sociedad patriarcal.

Los principales logros de esta deconstrucción han ocurrido principalmente en el ámbito legislativo al nombrar la violencia del ámbito doméstico como un delito, o la tipificación del feminicidio; pero en el ámbito educativo hacen falta más espacios para problematizar y reflexionar sobre los tipos de relaciones tradicionales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s