Lo que una vez fue un Edén (la agonía de Tabasco por las políticas públicas neoliberales)

Por Evelyn Pérez Brito

(…) Da miedo renunciar a la esperanza

de la normalidad: soñar con que alguna vez aceptaremos

que se debe tomar lo que hay, atarse a eso

con desesperación, quedarse en la familia, la patria, el amor,

el odio que nos dieron. Pero la vida que nos toca es ajena,

una bomba que llevamos encima y nos ha minado el cuerpo:

estamos paralizados por el terror a que explote

cada vez que tratamos de renunciar a ella y encontrar en otra parte

una vida que se nos parezca.

Fragmento del poema Abeja, de Claudia Masin

Las promesas

En la década de los 60 el estado de Tabasco era considerado el granero del país, en sus años de bonanza producía con éxito arroz, cacao, caña, maíz, plátano, cítricos y ganado bovino y porcino; el municipio de Cárdenas, forma parte del Plan Chontalpa (creado en 1965). El Plan Chontalpa fue considerado la estrategia del gobierno para mostrar del potencial productivo del trópico húmedo y modernizar el campo mexicano.  A la par, la petrolización de Tabasco cobraba auge al descubrirse nuevos campos con potencial de explotación. La inversión federal para el desarrollo de la petrolización desplazó al sector primario. Se vislumbraba mejoras en las condiciones de vida, se auguraba progreso, un estilo de vida diferente, una vida mejor.

La realidad

Sin embargo, como rey Midas, todo lo que tocan las políticas neoliberales entraña muerte, bastaron veinte años para ver el deterioro de los recursos naturales, de las actividades productivas, de las viviendas y la cría de animales de traspatio, dada la contaminación causada por la extracción del crudo y los constantes derrames. Los habitantes pasaron a formar parte de la fuerza de trabajo malbaratada en los pozos petroleros, esta transformación significó la desestructuración de la vida comunitaria, las formas de organización tradicional campesina, basadas en la producción para el autoconsumo, la organización familiar, el pequeño comercio, la cooperación y la ayuda mutua (mano vuelta o tequios) de la comunidad fueron desfasadas.

A partir de la década de los 90, ante la desesperanza y en busca de trabajo y mejores condiciones de vida un sector de la población Tabasqueña vio como opción migrar a Estados del norte, a los Estados Unidos y Canadá; las migraciones son asumidas como una solución desesperada al subdesarrollo. De ninguna manera son deseadas por los países de origen ni por las sociedades receptoras (Mármora, 2002:375). Mientras tanto en las comunidades, en los poblados y rancherías se padecía el robo de cosechas y animales de traspatio, la población joven ante la miseria, desesperanza y viciados se dedicaban a delinquir.

Del edén al infierno

La descomposición del tejido social obedece a múltiples causas, como son la falta de oportunidades laborales, y la pobreza a partir del rezago educativo y alimentario, así como los indicadores de violencia y corrupción. Según datos del Coneval, Tabasco se encuentran entre las diez entidades federativas con un mayor porcentaje de su población en situación de pobreza, ubicados en el sexto lugar. Con datos hasta el 2018, el 53.6 por ciento de la población de Tabasco está en situación de pobreza, en el porcentaje de habitantes en pobreza extrema, ocupa el quinto lugar a nivel nacional en este rubro (con el 12.3 por ciento de la población de la entidad).

De acuerdo al análisis del Observatorio Ciudadano Tabasco, la entidad ocupó el 2° lugar en siete delitos durante el 2018. Tabasco continúa en una crisis de violencia registrando las mayores tasas de homicidio doloso y feminicidio, así como extorsión y robo de vehículos. Supera la media nacional en 12 de los 14 delitos estudiados y con la actualización de las 13,219 carpetas de investigación al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública los delitos que muestren mayores cambios es abigeato secuestro y extorsión.

Del total de eventos ocurridos en el país, Tabasco concentra el 20.90% de las carpetas de investigación por abigeato creciendo la incidencia en 16 respecto al mismo periodo en 2017, además que el robo de vehículo creció en los 17 municipios. Es el municipio de Centro que manifiesta las tasas más altas de 7 delitos principalmente en los patrimoniales, la trata de personas, narcomenudeo y extorsión; en tanto Nacajuca por violación, Macuspana por abigeato y Cárdenas por secuestro ocupan el primer lugar estatal, de acuerdo a datos proporcionados por el Observatorio Ciudadano Tabasco.

Es alarmante la crisis de seguridad que vive Tabasco, pues la tasa que registra la entidad en nueve delitos la ubica en las cinco primeras posiciones del ranking nacional. En primer lugar, por secuestros del fuero común y federal, robo con violencia, robo a transeúnte y abigeato; mientras que en segundo lugar está por feminicidio y trata de personas; en tercer lugar, por extorsión; en cuarto por homicidio culposo; y en quinto en robo de vehículos.

¿Quién mató la esperanza?

Las políticas neoliberales implementadas por los gobiernos se disfrazan de progreso, pero significan muerte; el costo de las políticas de desarrollo que se impulsaron en Tabasco se tradujeron en crisis medioambientales, económicas, sociales, políticas y culturales que les faltan el respeto a todas las formas de vida que hay en la tierra.

El capitalismo neoliberal ha precarizado a la sociedad actual, afectando a las mujeres, exigiendo su participación en la fuerza de trabajo con salarios bajos que conllevan muchas horas, requiere que los Estados apliquen la austeridad, que recorten las ayudas a la reproducción social, incrementando la explotación y feminizando la pobreza. La clase política, sin ética ni honor, actúa con total impunidad. ¿Acaso ellos, los responsables de implementar las políticas que han significado la muerte para la tierra han recibido castigo alguno?

En algún momento Tabasco fue considerado un edén, por lo exuberante de su vegetación, ríos y lagunas; los culpables de su agonía siguen impunes y no solo eso, siguen ideando maneras de saquear lo poco que queda, políticas públicas, programas sociales, les llaman con total descaro. Esta no es solo la situación de Tabasco, a lo largo y ancho del territorio mexicano, ha proliferado la inversión extranjera directa, dado la mano de obra barata, el débil sistema fiscal, la corrupción de los gobiernos que sin importar los daños otorgan concesiones a empresas extranjeras, que envenenan los ríos, secan las aguas, talan los bosques, todo con la venia de los gobiernos, cuya premisa es privatizar todo.

Los hijos e hijas de esta tierra, despojadas de lo que fue un paraíso, día tras día vemos lo certero del adagio popular: Cuando la tierra arda por sus propios inventos y el cáncer de piel sea una fiebre cualquiera, y las aves que surcan los cielos y los animales que se mueven en la tierra estén en extinción, la humanidad entenderá que la fama, el poder y los delirios de grandeza no se pueden comer.

“Agua de Tabasco vengo

y agua de Tabasco voy.

De agua hermosa es mi abolengo;

y es por eso que aquí estoy

dichoso con lo que tengo”

Fragmento de la poesía Cuatro cantos en mi tierra (A Tabasco);
de Carlos Pellicer Cámara

Literatura consultada

Coneval, Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política social en:

https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Tabasco/Paginas/principal.aspx

Mármora, Lelio, Las políticas de migraciones internacionales, Organización Internacional para las Migraciones, Buenos Aires, Paidós, 2002

Tudela, Fernando, La modernización forzada del trópico: el caso de Tabasco. Proyecto integrado del Golfo, México: El Colegio de México (1989) [1992]

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