A propósito del Día del Padre: una revisión del panorama de la paternidad en México y Aguascalientes.

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Por: Danyael Romero

El día de ayer, y como cada tercer domingo de junio, se celebró el Día del Padre, teniendo su origen en Estados Unidos en el año de 1910 y con el fin de destacar el papel que juegan los padres en la sociedad. Adoptada también en México desde la década de los 50s, esta fecha se ha popularizado al grado de ser una celebración internacional.

En la actualidad, y  desde hace tiempo, el día del padre se ha comercializado y es aprovechado como estrategia de marketing para recompensar el trabajo del “hombre de la casa”, “el proveedor”.

Tradicionalmente, a los hombres se les ha educado para ser el soporte económico de la familia y  la figura de autoridad, siendo éstas sus  “únicas responsabilidades”; eximiendo su rol en la participación activa en el trabajo dentro del hogar y de cuidados para hijas e hijos.

Estadísticas

Según los datos proporcionados por el INEGI en 2015, 4 de cada 10 hogares en México no tienen figura paterna,  más del 40 % de las familias mexicanas son llevadas por la madre sin la participación del padre en cuanto a los cuidados personales y afectivos de sus hijas e hijos. 

Se podría pensar que al menos los cuidados económicos podrían ser solventados por parte de los padres, sin embargo; de acuerdo con datos del INEGI en 2018, en México el 67.5 % de las madres no reciben pensión alimenticia; y tres de cada cuatro hijos separados tampoco reciben esta pensión. 

En Aguascalientes, entre enero y febrero de 2022 se realizaron 43 denuncias por este delito que se enmarca en el Código Penal del Estado como incumplimiento de obligaciones familiares; mientras que 2021 cerró con 231 denuncias y 2020 con 180.  

Por su parte, Maritza Duarte Alcantará, en su tesis Tesis de doctorado en Estudios Socioculturales titulada Resignificación de la paternidad: experiencias de crianza y cuidado de padres íntimos aguascalentenses de la Universidad Autónoma de Aguascalientes apunta que, al contrario de hacerse cargo de su responsabilidad moral y obligación legal de manutención económica, muchos padres deliberadamente buscan maneras de evadirla: “Se está obligado por ley que se dé el 15 por ciento del ingreso a la pensión por cada hijo, pero hay hombres que buscan la manera de reportar un ingreso menor, para que lo que tengan que pagar sea una cantidad menor, o renuncian con el fin de que no se puedan rastrear sus ingresos”

Por otra parte, el INEGI en 2020 reporta que 93.5% de los padres se encuentran casados o en unión libre, y  5.9% declararon haber estado alguna vez unidos, pero en la actualidad están separados, divorciados o viudos. Y en cuanto a la paternidad en soltería, solo el 0.5% se desarrolla en esta situación; mientras que la cifra de las madres jefas de familia  asciende al 7% por ciento.

Paternidad tradicional

En el imaginario social, la figura de la madre se concibe como bondadosa,  con las responsabilidades de cuidado, atención y educación de los hijos. Mientras que la figura paterna se relaciona con la autoridad y la provisión de bienes para la familia. 

Tanto en el marco social como  el legal, se siguen replicando dinámicas que refuerzan estos imaginarios sociales  desiguales; como en las licencias por paternidad de tan solo cinco días o las horas de trabajo doméstico y de crianza no remuneradas que realizan las madres.

Por otra parte, según Juan Guillermo Figueroa Perea, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales  en la UNAM y de El Colegio de México, en el trabajo con padres jóvenes de entre 20 y 29 años, indica que el modelo o tipo de paternidad que buscan ejercer es NO seguir el de sus propios padres.

 “Mi padre es mi contraejemplo, lo que hizo conmigo es lo que yo menos haría con mis propios hijos”

Entonces, ¿Cuáles serían las alternativas para que los hombres ejerzan una paternidad activa y responsable? Resignificar la paternidad.

Nuevas paternidades 

Nadie es padre y madre a la vez; reproducir este discurso segmenta y propicia los estereotipos y exigencias del cuidado de las hijas e hijos con base en el género: “Cuando se habla de mantener hijos, no significa solamente mantener bocas, es la parte más esencialista de lo que pudiéramos llamar paternidad”, afirma Duarte Alcántara. 

Recientemente, esta visión tradicional de la paternidad ha empezado a cambiar, “los padres ahora buscan participar de manera activa y responsable en el desarrollo de sus hijas e hijos y no ser solamente  proveedores; aunque la mayoría de los padres aún la ejercen desde una visión tradicional”, afirma la académica. 

Duarte Alcántara ha encontrado en sus estudios que en algunos casos el divorcio es una gran oportunidad para que los padres ejerzan de manera más íntegra su paternidad: “los padres entienden que se disolvió un vínculo, pero que la paternidad no es uno que se pueda disolver legalmente. Entonces empiezan a valorar los tiempos, espacios y oportunidades de convivir con sus hijos para ampliar sus ejercicios de paternidad, como el cuidado emocional y una sana convivencia mediante actividades recreativas como el ejercicio, ir al cine, salir de viaje; pero también con cuestiones escolares, cómo hacer tarea, estudiar para el examen o llevarlos a la escuela”

“Es importante dejar de maternar a los hijos y a los mismos padres, ellos deben de ser capaces de resolver los problemas que se les presentan cuando cuidan a sus hijos: “¿De qué número calza el niño? ¿Dónde consigo tal medicina? . Debemos educar a nuestros hijos a ser adultos funcionales, a que sepan barrer, trapear, planchar, ir de compras, que puedan vivir en un espacio personal sano y habitable. Dejar de decir que los hombres son desordenados por naturaleza, no es naturaleza, son aprendizajes”, concluye. 

Resulta entonces necesario buscar e implementar alternativas que puedan dar solución a la situación de la paternidad en México, tanto a nivel social como en el ámbito legal. Promover que las desigualdades en cuanto a crianza, cuidado y educación se reduzcan para lograr un México más equitativo, con padres responsables, madres no sobreexigidas ni juzgadas y niñas y niños que puedan vivir en un entorno saludable, libre de estereotipos y violencias.

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