“A esta mujer le nacen aVes”: El arte de Claudia Esparza García

Por: Mariana Ávila

Algunas veces el mundo puede parecer un lugar de relieves ásperos y con colores opacos que no permiten más que trabajar y pensar en producir. Pero cuando podemos poner atención, nos damos cuenta de que, esas imágenes cotidianas, como la de las plantitas silvestres que se hacen espacio rompiendo el asfalto, incluso la imagen de las ropas que cuelgan entre los balcones de las colonias que habitamos, son imágenes que, sin más, podríamos llegar a disfrutar. Y así, en algún momento de nuestras vidas, vamos encontrando en todo señales, rituales o arte. En lo personal me gusta pensar que las creadoras somos nosotras; somos mujeres creadoras invitando a ver los destellos multicolor que reposan en los colores profundos del cielo, que redescubren las imágenes de las sombras, o que logran captar la poesía de los espacios más recurrentes, o de los menos pensados. 

Entiendo entonces que algunas mujeres van más allá al decidir ser creadoras de arte, y con esas decisiones de caminar su vida creando nos salvan sin siquiera darse cuenta, sin planearlo; lo hacen con sus trazos y con los diálogos que generan en nuestra mente sus dibujos. Con ellas podemos resguardarnos por instantes en nuestras memorias.

Conocer la obra de Claudia es una invitación a disfrutar de los trazos y los colores; es reconocer el poder de la contemplación, de la fortaleza de la mujer que mira de frente, encontrar el retrato de otras acompañadas de flores o de gatos y de sueños. Fue encontrarme con esa mujer “a la que le nacen aVes”. Eso, y más, es la obra de Claudia Esparza García. 

¿Quién es Claudia?

Claudia, es una mujer que habita de manera intensa y profunda cada día. Ella reconoce en el llanto y las risas la expresión de su cuerpo y no la piensa reprimir y,  de la misma forma, experimenta los sucesos cotidianos.

No le fue fácil ser así. Le ha costado mucho aceptar que no puede mirar la vida a la ligera o siendo tibia; tiene la necesidad de entregarse completa en lo que siente y piensa, y ahora lo vive como un proceso de aprendizaje continuo de sus límites y del impacto de sus decisiones. Tiene claro que lo hará todo con el corazón, aunque sabe que necesita respiros y espacios para detenerse y cerrar los ojos. Necesita espacios para estar sola y ensordecer lo que la rodea para poder seguir. 

Ella es licenciada en artes visuales,  en este diálogo nos comparte un poco de su vida y lo que implica para ella dibujar. 

Claudia, dice:

Siempre me recuerdo haciendo dibujos y cartas a mi mamá con letritas y dibujos. El arte para mí es como mi terapia, como mi segundo lenguaje, como el bálsamo en mi vida. Es un camino que me ayuda a descubrir cosas que tengo dentro de mí, y que solo las puedo plasmar con una imagen.

Descubrí el poder de los dibujos, de mi imaginación y de mis manos, en las clases de dibujo y pintura del profesor Carlos Oceguera. Él fue un parteaguas en mi vida profesional y también en mi vida personal, porque aprendí mi propio lenguaje; cada persona tiene un lenguaje y el mío –el de dibujar– él me ayudó a encontrarlo,  desde ese momento, desde que lo encontré, no he dejado de dibujar; todo el tiempo tengo una libreta en donde plasmo lo que veo y lo que siento.

Estoy convencida de que dibujar y pintar es sanador; es como darle unas palmaditas a tu corazón y hacer que tu mente se enfoque en algo positivo, pues se conectan los sentimientos, las ideas y los pensamientos a través de tu imaginación, y gracias a nuestras manos podemos tocar un lápiz, sostenerlo y sacar todo lo que tienes en tu interior, en tu alma y en tu corazón para plasmarlo en una hoja. Entonces es como tu esencia puesta sobre cualquier formato, ya sea una tela, un bastidor, o en el papel, o en el barro; en los materiales que quieras experimentar y dejar un pedazo de ti, de tu corazón y de tu esencia, y lo enriquecedor es que otras personas se pueden conectar con eso: se pueden ver a sí mismas a través de una imagen que alguien más hizo.

¿Qué les dirías a las niñas y adolescentes que quieren dibujar o acercarse a las artes?

Les diría que lo hagan y no lo duden. Nacimos siendo artistas; lo somos desde nuestra niñez, pues no tienes miedo a equivocarte al dibujar o al hacer algo con plastilina, o con pintura, o con cualquier material. He observado que niñas y niños van directo a lo que quieren hacer; no se preguntan si está bien, si le va a gustar a alguien, sino que lo hacen porque sienten que es su lenguaje previo a la escritura; dibujan porque quieren comunicar, y eso es muy apasionante.

Esta charla nos revela un poco sobre una artista que, al igual que otras mujeres, ahora ocupa espacios en los salones de las instituciones que antes solo eran para varones. Ella es parte de una generación de creadoras que siguen abriendo espacios, que nos muestran el camino con sus dibujos y sus sueños. 

Deseo que encontremos maneras como las que nos muestra Claudia para sanarnos;  que tengamos la fortuna de que muchas otras niñas, niños y mujeres encuentren en las artes la forma de comunicar y de inundar las almas de los colores que tanto necesitamos. 

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