Con “rescate”, evidencia Aguascalientes nula atención al paso de migrantes

La persecución de un auto que no quiso marcar el alto en la Puerta Sur de Aguascalientes que llevó a la autoridad a localizar un grupo de cerca de 300 personas migrantes en condiciones de hacinamiento, es una clara señal de que algo más grande sucede con el tránsito de personas migrantes por el estado, dijo en entrevista Silvia Marcela Benard Calva, investigadora y especialista en migración de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA).

“Tenemos la idea de que Aguascalientes es un estado donde no pasa nada, pero si estamos en el paso tiene que estar sucediendo algo y con estos cambios en el incremento del flujo de migración no es de sorprenderse”, agregó la especialista.

La mañana del pasado martes 7 de septiembre,  Aguascalientes amaneció con la noticia del “rescate” –como lo nombró la autoridad– de 286 personas migrantes por parte del Instituto Nacional de Migración (INM), la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública Estatal; dentro de una casa de seguridad al sur de la ciudad capital, en la colonia Vista Alegre. 

Entre las personas migrantes localizadas, originarias de Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Ecuador; hay mujeres, hombres, niñas, niños, adolescentes y familias completas.  De entre cerca de 60 menores de 18 años de edad, 46 viajaban solos y fueron llevados a un centro de asistencia para migrantes del DIF Estatal.

La investigadora de la UAA agregó que entre la poca información disponible respecto al caso, algunos medios de comunicación publicaron que las personas fueron llevadas en grupos pequeños para concentrarles en la casa y pasar desapercibidos. 

Los principales riesgos a los que se enfrentan las personas migrantes al transitar por el país son la desaparición de personas, tráfico de órganos y la trata.

“Si la autoridad no sabe cuándo entraron, de dónde vienen, cuántos son, están en manos de la gente que los contactó y los está traficando, se oye horrible, pero es que ellos le dan un voto de confianza a las personas con las que tratan y realmente no siempre se lo merecen, creo que casi nunca”.

Aguascaliente en la ruta de la trata

De acuerdo a la investigación “Trata de Personas en México”, de la red trasnacional de donadores Hispanics In Phylantrophy el estado de Aguascalientes –ubicado en la región bajío junto con Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Jalisco y Zacatecas– son considerados estados de “enganche”, es decir, donde agrupaciones dedicadas al crimen organizado o a la trata de personas, engañan y reclutan a niñas, niños, mujeres, adolescentes y hombres jóvenes y personas indígenas.

Las características de los estados del bajío en relación al tema de la trata es que prácticamente no hay organizaciones civiles que trabajen el tema y las instituciones son omisas, por lo que  las personas migrantes desaparecen y muchas trabajan en condiciones de extrema precariedad. 

Por Aguascalientes transita población migrante principalmente de Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Costa Rica, Honduras, Guatemala y África. 

En la investigación, se detectó que la población migrante que pasa por Aguascalientes y los estados aledaños, tiene altos riesgos de ser obligada a realizar trabajos forzosos por parte del crimen organizado y las mujeres adolescentes son captadas principalmente para explotarlas sexualmente. Las personas también son forzadas a realizar actividades de servidumbre, mendicidad o delincuencia forzada.

Salvo San José de Gracia, Asientos y Jesús María, los otros ocho municipios de la entidad, incluyendo la capital, están clasificados como zona de riesgo, de acuerdo con el  documento.

El informe añade que hasta antes del 2012, las personas migrantes cruzaban por el estado de San Luis Potosí para llegar a Saltillo y de ahí cruzar a la frontera con Estados Unidos, sin embargo, el incremento de la violencia los hizo cambiar de ruta y transitar por Aguascalientes, pasando por Jalisco y Zacatecas. Y fue a partir de entonces que la entidad se volvió un foco importante en la ruta de la trata de personas.

Respecto a al tema, Silvia Benard Calva, investigadora de la UAA, recordó que hace algunos años estuvo en Aguascalientes la periodista Lydia Cacho –quien se ha dedicado al estudio de la trata en México– y distinguía Aguascalientes como una zona donde este delito ocurre con frecuencia, sin embargo, las autoridades no informan sobre esta problemática con el fin de seguir con la idea de que en Aguascalientes “no sucede nada”, consideró la investigadora.

Bénard Calva añadió que cuando estuvo Lydia Cacho se habló de que la creación de instancias o asociaciones que documenten el tránsito de migrantes en Aguascalientes sería un primer paso para abordar la problemática y obligar a las autoridades a tomar una postura más proactiva sobre el tema.

“Mientras no se nombre no se vea, actuamos como si no existiera y de repente se encuentran este grupo de migrantes hace días y nos escandalizamos, pero si pasan es porque ahí están”. 

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