Pandemia ha agudizado atención a mujeres para interrupción del embarazo

Por Susana Rodríguez

En México, la pandemia de la COVID-19 agudizó las barreras que enfrentan las mujeres para acceder a un aborto seguro. La reconversión de hospitales y centros de salud para atender la pandemia en los meses con mayor número de contagios, empeoró el acceso  de las mujeres a los servicios de salud, sumándose a la ya deficiente atención  derivada del desinterés de las instituciones por atender la salud sexual y reproductiva, y la falta de conocimientos y sensibilización del personal médico. 

En México, hay actualmente cuatro estados donde al aborto es legal: CDMX, Veracruz, Hidalgo y Oaxaca; en el resto de las entidades es legal sólo en algunas excepciones. En Aguascalientes está permitido en casos de violación y si la vida de la madre corre peligro.

Dos de las organizaciones a nivel nacional que apoyan a las mujeres que buscan abortar son el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), que ofrece acompañamiento legal;  y Fondo MARIA, que brinda información y gestión para acceder a una atención segura. Integrantes de ambas organizaciones consideran que la pandemia ha profundizado el poco acceso al aborto seguro de las mujeres en el país. 

Melissa Ayala García, coordinadora de Litigio de GIRE, señaló en entrevista con el Observatorio Digital, que la pandemia y la falta de infraestructura e información en el sector salud complicaron el acceso de las mujeres al aborto como un derecho fundamental, y esto las llevó a usar métodos autogestivos. Agregó que las restricciones del confinamiento también imposibilitaron llevar un registro de los casos, por lo que la organización no cuenta con estadísticas para determinar con certeza si el número de abortos aumentó o decreció durante el 2020. 

Agregó que el temor a contagiarse de COVID-19 y la escasa información sobre los centros de salud que sí atendían casos de aborto, incrementaron el uso de medicamentos desde casa y el acompañamiento a mujeres, ya sea de redes de apoyo o de alguna organización especializada.

“La pandemia afectó la experiencia emocional de las mujeres frente al aborto, por el temor de contagiarse al acudir a un centro de salud, por la incertidumbre del éxito al tomarse el medicamento desde casa y por los constantes ataques de los grupos antiderechos que generan desinformación al criminalizar a las mujeres”, agregó la activista.

En el caso de Fondo MARIA, entre 2019 y 2020 sus gestiones para un aborto seguro disminuyeron en alrededor del 40%, pues de 417 mujeres atendidas, la cifra bajó a 255. Sin embargo, para las activistas la variación en los números no implica una disminución real de los abortos, pues debido al aislamiento muchas mujeres usaron métodos autogestivos, no siempre acompañadas por una organización.

Además, de acuerdo con Stephanie Lomelí Guerrero, Oficial de Acompañamiento de Fondo MARIA, la pandemia complicó la vida de las mujeres en el país pues incrementaron sus jornadas de trabajo en casa, hubo pérdida de empleos, se dispararon las cifras de violencia familiar, entre ellas la sexual; y se redujeron los espacios en el hogar, con lo que ellas perdieron su privacidad. 

“Muchas mujeres no comparten con las personas cercanas su decisión de abortar y estando la familia en casa, poder comunicarse a un lugar en donde vas a pedir información sobre aborto no es sencillo”, agregó Lomelí Guerrero.

Ante esta falta de acompañamiento de redes seguras para las mujeres, el personal del sector salud no cuenta con la sensibilidad y capacidad para brindar a las mujeres una atención integral y en el marco de los derechos humanos, dijo Lomelí Guerrero. 

El aborto en Aguascalientes

Entre enero y agosto de 2021 el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA) atendió siete casos en los que las mujeres fueron criminalizadas al solicitar atención médica por  complicaciones en un proceso de interrupción del embarazo. Las usuarias denunciaron que el personal de la Secretaría de Salud Estatal y del IMSS les condicionó la salida del hospital hasta que ellas les informaran cómo fue que sucedió el aborto.

Como respuesta, la Secretaría de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA) aseguró que de acuerdo a las disposiciones aplicables, no se condicionó la atención y, sólo se pidió información necesaria para una “atención efectiva”. A través de una respuesta por escrito al Observatorio Digital, negaron que ellos tengan conocimiento de prácticas violatorias de los derechos reproductivos entre su personal.

“No hemos recibido una queja, sin embargo, el ISSEA cuenta con varios procedimientos para recepción de queja como buzones de queja y denuncias, dirigido a la Unidad de Investigación del Órgano Interno de Control del propio Instituto”, especificaron en el documento.

En Aguascalientes, de 2019 a mayo de 2021, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) acompañó legalmente a nueve mujeres que fueron criminalizadas por abortar: una en 2020 y a ocho en 2021. Fondo MARIA, por su parte, brindó atención a 22 mujeres en 2019, 20 en 2020 y a 15 en lo que va del 2021, en total se han registrado 57 procesos.

Mientras que de acuerdo con  el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) durante  el período 2019- 2021 en Aguascalientes se interpusieron 25 denuncias por el delito de aborto: diez en 2019, cinco que ocurrieron en 2020, y diez  hasta julio de este año.

“Nosotras acompañamos aborto, pero nos gusta pensar que acompañamos decisiones: Fondo MARIA”

Las redes de acompañamiento son esenciales para las mujeres que quieren abortar. Por eso, las iniciativas de mujeres organizadas con este fin han incrementado en los estados, pero aún no son suficientes. Es importante reconocer que las condiciones en cada entidad y comunidad son muy diferentes y las brechas de desigualdad muy amplias, planteó Melissa Ayala García, coordinadora de Litigio de GIRE .

Una mujer que decide abortar, no está pasando solamente por  la interrupción de su embarazo, puede ser una adolescente con o sin hijos, una mujer adulta con pareja o sin ella; con trabajo o recién despedida, quizá fue víctima de violencia, comentó Stephanie Lomelí Guerrero, Oficial de Acompañamiento de Fondo MARIA.

Uno de los estereotipos de género con el que cargan históricamente las mujeres es “el bienestar a través de los otros”, y esto conlleva a que las decisiones que tienen que ver con ellas las tomen personas que las rodean, agregó.

“Siempre hemos pensado que el aborto es una situación que trae bienestar a la vida de las mujeres justo porque para muchas decidir interrumpir un embarazo es la primera decisión que toman desde ellas para ellas mismas”, reflexionó la integrante de Fondo MARIA.

El hecho de que una mujer tome para sí una decisión de esta naturaleza es poderoso y transformador. Ante esta realidad, a las redes de apoyo sólo les corresponde acuerpar con empatía y respeto a las mujeres, sea cual sea la decisión, consideró la activista.

Sin sensibilidad y conocimiento, no hay buen trato

Para GIRE aunque la Secretaría de Salud ha invertido en capacitación y sensibilización en perspectiva de género y derechos humanos para su personal, también es real que no existen filtros para validar la calidad de los contenidos y de quienes imparten estos procesos de formación.

“Nosotras conocemos muchos y muchas médicas que no conocen el contenido de la NOM 046 y esta falta de conocimiento provoca que no realicen las interrupciones del embarazo por miedo a ser criminalizadas”, aseguró Melissa Ayala García, coordinadora de Litigio de GIRE.  

Desde la experiencia de acompañamiento de Fondo MARIA, las activistas consideraron que las instituciones de formación universitaria para el personal de salud, deberían sensibilizarles y capacitarles en temas de derechos sexuales y reproductivos con perspectiva de género y derechos humanos, además de actualizar los conocimientos en  métodos menos invasivos y más económicos para realizar el procedimiento de un aborto.

La falta de sensibilidad en el personal médico trae como consecuencia maltrato emocional hacia las pacientes, haciéndoles preguntas con actitudes estigmatizantes sobre sus parejas sexuales, estado civil, su decisión de abortar, haber vivido más de una aborto, tener cierta cantidad de hijos e hijas; o en su caso, dolor físico a través de cesáreas innecesarias y  negación de métodos anticonceptivos, argumentó la activista de Fondo MARIA.

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