Feminicida impune de Aguascalientes comente otro asesinato en Chile

Por Susana Rodríguez

El pasado 22 de diciembre, María Isabel Pavez, de 22 años de edad, fue víctima de feminicidio en Chile. Su caso hizo que Camelia Barraza, de Aguascalientes, reviva lo que vivió en 2009, cuando le quitaron la vida a su hija Itzel Monroy Barraza, de 17 años, asesinada el 9 de abril de ese año por su ex novio, Carlos Humberto Méndez González.

A pesar de los 7 mil kilómetros que separan a la ciudad de Aguascalientes de Santiago de Chile, hoy hay dos jóvenes asesinadas por el mismo hombre: Carlos Humberto Méndez González.

Itzel era estudiante de preparatoria y fue novia de Carlos -o Igor- durante dos años. Su familia cree que durante el noviazgo fue violentada. Ese 9 de abril, Camelia dejó a su hija en el lugar donde realizaba su servicio social. La joven le pidió a su madre que no fuera a recogerla porque al salir iría a casa de Carlos, pero Itzel no volvió, no se reportó, no enviaba mensajes y tampoco contestaba el teléfono, recuerda su madre. Tiempo después supo que su hija había sido víctima de feminicidio.

Según publicaciones en redes sociales de familiares de María Isabel, la joven fue reportada como desaparecida el pasado 17 de diciembre en la comuna de La Florida en Chile. Medios de comunicación chilenos informaron que fue encontrada muerta la noche del miércoles 23, en el departamento de su ex-pareja conocido como Igor Yaroslav González González.

De acuerdo a esta información, la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente de ese país solicitó una orden de detención contra la ex pareja de María Isabel Pavez.

Después del feminicidio de Itzel, Carlos Humberto Méndez se fugó con ayuda de sus padres. Primero a Ciudad Juárez, cuenta Camelia Barraza de acuerdo con información que consiguió a través de la Fiscalía de Aguascalientes por llamadas registradas en el celular de su hija, aparato que se presume se llevó el asesino pues desapareció junto con el sospechoso el día de los hechos.

Por años, la madre y el padre de Itzel le perdieron la pista. Pero hace unos días se enteraron, a través de las redes sociales, que un joven llamado Igor Yaroslav González González de nacionalidad mexicana era buscado por el feminicidio de una joven en la capital chilena.

El parecido de ese joven con Carlos Humberto hizo a Camelia buscar un primer contacto con la familia de María Isabel. Platicaron de cómo sucedió el feminicidio y de las características del asesino. Más tarde ambas familias coincidieron en que era la misma persona. Según la familia de María Isabel Pavez, la Interpol confirmó ya la identidad del asesino y es la misma persona.

Al otro día del feminicidio de Itzel, su madre acudió al domicilio de Carlos Humberto, donde encontró a dos policías ministeriales que le comunicaron que su hija “había sufrido un accidente” y la llevaron a las oficinas de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de Aguascalientes. En ese entonces, el feminicidio no estaba tipificado como delito autónomo en la entidad. Después de un largo interrogatorio, por fin Camelia supo que su hija no había sufrido un accidente, había sido asesinada.

Tras el feminicidio de Itzel y durante estos once años, la familia ha insistido en las oficinas de la Fiscalía General del Estado de Aguascalientes para que les informen sobre el caso, o presionar para que haya avances en la investigación. Hasta la fecha no han tenido ninguna noticia. Incluso el actual fiscal, Jesús Figueroa Ortega, no los quiso recibir personalmente el año pasado, dijo Camelia.

Desde entonces hasta hoy, la primer noticia que la familia ha tenido del asesino de Itzel se dió a conocer a través de las redes sociales que hoy mantienen alerta a dos países, México y Chile, en busca de Carlos Humberto Méndez González, de 35 años de edad, de quien hasta el momento se desconoce su paradero.

En el 2009, la Colectiva Feminista junto con otras activistas acompañó la denuncia del feminicidio de Itzel Monroy por la lentitud en las investigaciones, señaló en entrevista Mariana Ávila Montejano, integrante del Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes. La activista agregó que los “pactos feminicidas” de las personas que ayudan  a esconder a los agresores son un delito.

“Hoy se revive una esperanza de que un feminicida deje de estar en las calles, buscamos que sea localizado y procesado, urge la coordinación entre las autoridades, volvemos a mencionarlo, la mala actuación y la falta de coordinación permite que estos sujetos puedan viajar, vivir y andar libremente”, dijo.

Como sucede en muchos de los casos de feminicidio, será el interés por la justicia de las familias, y de las feministas chilenas y aguascalentenses, las que no permitirán que la impunidad cubra las muertes de María Isabel e Itzel, y deje libre a un asesino que pone en riesgo la vida de otras jóvenes.

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