Perfume de violetas: la violencia sexual en México

Por: María Fernanda Alvarado Bautista

Perfume de violetas es un filme mexicano de hace dos décadas que se atrevió en su  momento a introducir en el cine nacional una historia abrumadora y desesperante sobre la violencia sexual que se ejerce contra las adolescentes, muchas veces por su propio hermano, y donde ni las autoridades escolares o la familia son opciones para pedir apoyo. 

Estrenada en marzo del 2001 y dirigida por Maryse Sistach, la historia está inspirada por una nota roja real de 1985, donde se menciona que dos niñas robaron un perfume, una de ellas era prostituida por su hermano y terminó siendo enviada a una correccional de menores. 

“Sentí que el perfume que habían robado era una manera de esconder la violencia cometida contra una de ellas. Desde esos años tuve guardada esa nota. Cuando me percaté del incremento de la violencia sexual contra la mujer, decidí realizar esta película», menciona la directora para Cine Premiere en 2001. 

“Simple y sencillamente en lo que se llama cine nacional, no existe una sola película de largometraje industrial que se haya preocupado por las razones de política sexual por las que yo hice la película, que en términos sencillos es la liberación de la mujer del peor atavismo cultural de México, que es el machismo”, añade. 

La narrativa presenta la historia de Yessica (Ximena Ayala), una adolescente de 15 años que vive en una zona precaria de la Ciudad de México, junto a su madre, su padrastro y sus hermanastros. Yessica es extrovertida, energética, impredecible y tierna, aunque para su familia y su antigua escuela tiene una actitud rebelde, lo que causa que la expulsen de la secundaria y la transfieran a una nueva institución donde conoce a Miriam (Nancy Gutiérrez), una joven amable, dedicada e introvertida. En la casa de Yessica no hay estabilidad económica y eso ocasiona constantes enfrentamientos entre los integrantes de la familia, aunque todos tienen jornadas laborales desgastantes sus servicios básicos son escasos y terminan compartiendo una misma habitación. Su hermanastro Jorge es violento con ella, la ve como una inferior y que como mujer le corresponde servirle en cuanto a la limpieza y alimentación. Al Yessica ser tan joven y dedicarse sobre todo a estudiar y al trabajo doméstico, y no tener un trabajo remunerado aún, recibe constantes recriminaciones por parte de su familia, se siente ridiculizada, oprimida y sola dentro de su mismo hogar, en especial le lastima la carencia de afecto y empatía por parte de su madre. 

Mientras intenta sobrevivir a este contexto que la vulnera, va construyendo una amistad auténtica y cercana con Miriam, con quien pasa las tardes viajando por la ciudad, maquillándose, escuchando música, saliendo con otros amigos, y un sin fin de actividades que le devuelven  la esperanza y le hacen sentir en un espacio seguro y de amor aunque sea solo por unas horas. Miriam solía pasar las tardes encerrada en su casa mientras su madre trabajaba, y aunque invitar a quedarse a Yessica con ella representa desobedecer a su madre, encuentra en esta nueva libertad y amistad una forma de conocerse a sí misma y de resignificar quien es y lo que quiere. El vínculo es recíproco, y tanto Miriam como Yessica forman una conexión valiosa, en la que comparten risas, miedos y aspiraciones, como lo haría cualquier adolescente con sus amigas. 

Esta relación se ve perturbada cuando Yessica es sorprendida por un chofer de autobús quien la viola, siendo el mismo ayudado por su hermanastro Jorge. Desde hace tiempo el chofer tenía intenciones de violentarla, y su hermanastro vio aquí una oportunidad de cobrarle y obtener dinero, sin importarle el crimen que involucra o el bienestar de su hermana. Este delito se termina convirtiendo en un hábito, un acuerdo de prostitución. Yessica no identifica en nadie una fuente de apoyo que detenga los sucesos, ni en las autoridades de la secundaria o en su madre o padre, está completamente sola.

Este filme puede entrar dentro del género de coming of age, nos narra la belleza de cursar la adolescencia conectando con otras personas, las personajes mujeres tienen personalidades con las que es fácil empatizar y verte representada de alguna forma en ellas. Además, visibiliza uno de los contextos socioeconómicos precarizados en México sin llegar a ser ofensivo, caricaturizar o romantizar. 

Varios personajes son la visibilización de la cultura misógina donde los agresores creen que las mujeres son objetos o territorios sexuales que pueden tomar a su voluntad, y no tendrán repercusión alguna porque lo ven como una necesidad del organismo, y saben que hay pocas probabilidades de que sean sancionados legalmente. La protagonista es una moneda de cambio y no genera remordimiento ético para su hermano planear las violaciones. ¿En qué contexto tienes que haber crecido para no percibirlo como un acto horrible?

Otro tema central que trae a discusión son las creencias a nivel cultural en México de que las mujeres buscan ser violentadas sexualmente, este tipo de comentarios ignorantes le quitan la responsabilidad a los agresores por sus conductas criminales. A pesar de que la protagonista duda mucho en compartirlo con alguien por miedo a no ser escuchada, aún cuando toma valor de hacerlo, termina recibiendo comentarios de que se lo busco por su personalidad impredecible y extrovertida. Hasta de aquellas personas en las que se confía más, las palabras de denuncia de las víctimas suelen ser invalidadas.  Las mujeres deberían poder habitar y darle expresión a su cuerpo y sexualidad de la forma que deseen, ocupar los espacios y crear relaciones a su voluntad, sin tener miedo de que disfrutar su vida les traerá el ser violentadas. Así mismo, saber que si les ocurre alguna violencia, tendrán con quien compartir sus procesos de sanación y justicia. 

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