El caso Aguascalientes ante la crisis migratoria

Por Georgina Martínez /Observatorio Digital

Desde finales del año pasado Aguascalientes se convirtió en un lugar de acogida para personas migrantes, provenientes en su mayoría de Haití y Centroamérica. Entre las familias destaca la llegada de madres solteras, mujeres embarazadas, hombres y adolescentes que viajan sin compañía. Su primer lugar de llegada ha sido el municipio de Jesus María, cerca de donde se ubica la delegación del Instituto Nacional de Migración (INM). Pero pese a que hasta el día de hoy se registra un importante flujo migratorio, no existen albergues públicos y seguros para las personas migrantes en su paso por el estado. 

Desde diciembre de 2021, algunas de las personas residentes del municipio han intentado apoyar, entre ellas el señor Antonio Maya, que instaló un albergue improvisado en su propiedad, ubicada frente al INM. Es un espacio de aproximadamente 400 metros cuadrados que antes era un restaurante bar, por eso no cuenta con las condiciones adecuadas para refugiar grupos grandes de personas, Maya comenta que ahí se han quedado grupos de hasta 160 personas hacinadas, entre ellas  mujeres, hombres, niñas y niños, incluso se notificó el nacimiento de tres bebés en ese lapso de tiempo, sin ningún protocolo de salubridad e higiene, ni registro.

El hombre añade que muchas de las personas migrantes viajan en situaciones  vulnerables, algunas duermen en las calles sin ningún tipo de protección ni atención por parte de las autoridades del estado, aunque la facultad principal es del Gobierno Federal. 

Por otro lado, Fabián Gómez, párroco del templo del Señor de Los Rayos ubicado en el centro de la ciudad capital, a un costado de la organización Casa Migrante, brindó por un lapso de tiempo las instalaciones de la parroquia para dar asilo y apoyo alimenticio, incluso, gestionó hospedajes en hoteles cercanos, uno de ellos el Hotel Regina.

Esto dio paso a que se hiciera un llamado a las autoridades estatales para recibir apoyo. La respuesta llegó semanas después, el acuerdo es que el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) entregará en comodato a Casa Migrante la Escuela Primaria Valentín Gómez Farías, ubicada en el Jardín de Cholula, en la zona Centro de la ciudad de Aguascalientes. Entrevistado por el Observatorio Digital, el diputado morenista Juan Luis Jasso, presidente de la Comisión de Asuntos Migratorios, Relaciones Internacionales e Interinstitucionales en el Congreso estatal, aseguró que se avanza en las negociaciones para brindar mejores condiciones a las personas migrantes que se encuentran en la entidad. 

¿Por qué migran las personas?

Los motivos por los cuales las personas son desplazadas de sus países son multifactoriales,  van desde desastres naturales, inestabilidad política, violencia, crisis económica, discriminación a grupos con mayor vulnerabilidad como la comunidad LGBTIQ+ y  violencia de género, entre otras problemáticas.

En Centroamérica la violencia social es un factor por el cual mayoritariamente las familias son desplazadas. Las pandillas han estado presentes desde principios de los noventas, en sus inicios imitaban a las pandillas californianas, con el tiempo algunas han sido cooptadas y  transformadas en complejos grupos de crimen organizado que operan en sus territorios y se alimentan de violencia, pobreza y exclusión social.

Por otro lado, durante las últimas dos décadas Haití se ha enfrentado a problemáticas que van desde desastres naturales, violencia, inseguridad alimenticia, y hasta el asesinato de su presidente Jovenel Moïse. Todos estos factores han ocasionado que cerca de dos millones de personas se hayan visto forzadas a huir, buscando refugio principalmente en América Latina.

Actualmente, de acuerdo con datos del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Aguascalientes cuenta con una población de aproximadamente 600 personas refugiadas a pesar de ser una cantidad relativamente baja a comparación con estados fronterizos de la República, las cifras han ido en aumento en los años recientes, como consecuencia de los riesgos y violaciones a derechos humanos registradas en otras entidades del país hacia las y los migrantes. 

El mundo atraviesa por una de las crisis migratorias más preocupantes en la historia, según datos de  la  Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). Las solicitudes para refugio en México en 2020 fueron casi 50 mil, mientras que el año pasado las cifras aumentaron más del doble: sumaron más de 131 mil solicitudes. Haití es el principal país de origen, seguido de Honduras, Cuba, Chile y Venezuela. 

Las zonas fronterizas al norte de México son una gran amenaza para la vida de las personas migrantes. Entre 2014 y 2018, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a través del Proyecto Migrantes Desaparecidos, registró que al menos 2 mil 959 personas perdieron la vida mientras transitaban en las Américas, de éstas, más del 60% (al menos mil 871)  murieron en la frontera entre México y los Estados Unidos. Estas cifras son estimaciones, pues no existen registros oficiales, además hay una gran dificultad para encontrar fuentes confiables de muertes o desapariciones de personas transeúntes –en particular en alta mar o en zonas selváticas remotas– esto denota que la cifra real de muertes de migrantes es probablemente mucho mayor.    

“Fue difícil pero pasamos, entre a México por Guatemala, y de ahí para Piedras Negras  (una ciudad fronteriza del noreste de México, en el estado de Coahuila, donde cruza el Río Bravo, conocido como una forma de pasar a los Estados Unidos)…  pasé muchas muchas cosas espantosas….. Había animales malos,  lagartos, a mi esposo casi lo agarra un animal. Yo me eché para atrás y me paró un muerto, un ser humano, que estaba hundido supuestamente ya estaba muerto, ¿me entiende?  había flotado para arriba porque estaba recién muerto y yo me asusté. Ahorita voy a luchar para ir a mi país de vuelta ya no tengo intención de ir a Estados Unidos, me voy con mi tres hijos y mi esposo. Solo estuvimos un día en San Antonio Texas”, cuenta una mujer de nacionalidad hondureña que  duerme en el “albergue” ubicado en la entrada a Jesús María, añade que viajó desde Chiapas y buscaba hacer su trámite para transitar libremente por el territorio y después regresar a su país.

La migración tiene rostro femenino

Las mujeres representan casi la mitad de las personas migrantes en México, un estudio realizado por IPAS –una organización internacional sin fines de lucro–  revela que cada año 45 mil mujeres transitan por el territorio mexicano, cifra que ha ido en aumento. Lo anterior  muestra un panorama de feminización del tránsito migratorio y la necesidad de implementar políticas públicas de atención para ellas. Las necesidades de las mujeres van desde la atención en salud sexual y reproductiva, la protección internacional contra la violencia y acoso, y orientación para presentar denuncias en las instancias correspondientes en casos especiales de abuso. Segun un informe de ACNUR, entre un 24% y 80% de mujeres migrantes y refugiadas experimentan alguna forma de violencia sexual en su tránsito.

Sin mencionar que algunas sufren de estos delitos junto con sus hijas adolescentes y menores de edad.

“La policía jode mucho, la fuerza en Coahuila, solo para sacarnos dinero. A ella (refiriéndose a su hija) le bajaron los  pantaloncitos para buscarle de dónde llevaba el dinero, en su pecho también.  A mi esposo también. Bueno, gracias a Dios yo traía el niño dormido, a mí no me bajaron nada, pero si la hemos visto muy mal”, plática la mujer hondureña.

Dentro del mismo “albergue” una madre haitiana que venía de Brasil junto con su hija de año y medio de edad, responde dubitativa a la pregunta de si ha sufrido algún tipo de acoso o abuso. Ella no habla español, comenta que no reciben información por parte del INM, además de que no hay intérpretes, ni manera de comunicarse con las autoridades, que más bien, esperan tener algún compañero o  compañera que vayan el grupo que pueda hablar español.

Los OPIs son Agentes Federales de Migración cuyo objetivo es garantizar el respeto a los derechos humanos de  Niños, Niñas y Adolescentes migrantes (NNA), a pesar de ello,  la delegación del INM en Aguascalientes las personas migrantes no ofrece información oportuna, ni orientación acerca de sus derechos como migrantes. Aunque para este reportaje se les buscó en sus instalaciones para entrevistarles, la solicitud fue negada.

A la falta de atención se suma la barrera del lenguaje, pues, por ejemplo, las y los haitianos no hablan español y los formatos no están en su idioma, eso les dificulta realizar su trámite de regularización, y no hay intérpretes que puedan agilizar su proceso. 

Esta situación coloca  a las personas en una postura sumamente vulnerable y expuestas a los abusos de poder y el cobro de cuotas ilegales. Además de todas las problemáticas que atañen a la población migrante,  las mujeres enfrentan otros tipos de violencia como la perpetuidad de los roles y estereotipos relacionados con el género, y los trabajos precarizados que consiguen en los lugares de acogida, por ejemplo las mujeres migrantes trabajan principalmente en el sector de los servicios (cerca del 74%), como el servicio doméstico, a menudo en condiciones de empleo precarias, señalan datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Estos factores las ubican en una posición frente a la exclusión social y la pobreza. 

“Las mujeres entonces se quedan ahí cuidando a las y los menores, cuando sus maridos salen a trabajar, algunas están  trabajando en servicios de alimentos, otras en casas, los hombres haitianos en construcción y electricidad y los hispanos en cualquier tipo de trabajo” ,platica el señor Antonio Maya.

Por otro lado, hay mujeres a las que la violencia las acompaña durante su viaje, en algunos casos los agresores son sus parejas románticas y  las autoridades sin embargo el peligro existe en los medios de transporte públicos y privados e inclusive en espacios comunes. El trayecto en estas circunstancias mantiene a las mujeres migrantes en constante miedo y amenaza, temiendo por su vida y la de sus hijas e hijos.

“…si me vas a tirar por la tele tapenme mi cara porque no quiero que me vean y me vayan a matar. Soy una madre que soy responsable hasta morir. Mi vida son mis hijos, son mi  sangre y a donde vaya yo van ellos, entonces yo me voy a mi país.” Añade la mujer hondureña que busca regresar  junto con su familia a su hogar en Honduras.

Migrar es un derecho humano

Crédito: Alondra Castillo

Wilfrido Salazar, abogado y especialista en temas de derechos humanos con perspectiva de género e integrante del Observatorio de Violencia Social y de Género (OVSGA), explica que en Aguascalientes algunos colectivos y organizaciones han comenzado a asistir a estos grupos, por ejemplo: Fundación Vida y la Red Migrante, ambas se encargan de coadyuvar a personas migrantes de la comunidad LGBTIQ+ y personas con VIH, las dos operan de forma independiente. Sin embargo, propone un centro de primer contacto que direccione a las personas a las organizaciones correspondientes, de acuerdo a sus necesidades, para ello es indispensable el apoyo de autoridades del Municipio de Aguascalientes. 

Migrar es un derecho y como lugar de acogida o tránsito es imprescindible contar con espacios seguros e inclusivos con una perspectiva de género que promueva y difunda sus derechos.

*Foto de portada: Alondra Castillo Muro.

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