Arriesga Estados a niñas, niños y adolescentes en orfandad por Covid-19

La ausencia de un registro nacional, estatal y municipal de orfandad por la Covid-19 ha dejado en total indefensión a niñas, niños y adolescentes ante delitos de violencia sexual, embarazos no deseados o explotación laboral, aseguró en entrevista Juan Martín Pérez García, coordinador de la iniciativa Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe. 

Pasados dos años de la pandemia, aún no ha sido posible que el Estado conforme un registro oficial de niñas, niños y adolescentes en orfandad, que viven en la invisibilidad y en un riesgo constante por no contar legalmente con una cuidador o cuidadora formal.

“Generalmente las y los niños quedan en un cuidado informal con tíos, abuelos y demás, y hay un problema porque el hecho de que las personas adultas a su cargo no tengan otorgada judicialmente la guardia y custodia les impide hacer cualquier trámite”, abunda Pérez García.

Para el especialista, la orfandad no resuelta es una consecuencia más de la indiferencia con la que el gobierno federal, los estatales y municipales abordan los temas de niñas, niños y adolescentes.

Con indisposición NO se puede nada

Pérez García recordó que a principios de 2021, por el mes de febrero, él estaba al frente de la organización Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y desde ahí le ofrecieron al DIF Nacional apoyo técnico y humano para realizar el padrón nacional, que proyectaron concluir máximo en seis meses. Sin embargo, hasta ahora no ha habido respuesta por parte de la dependencia federal. 

A decir del activista, lo único que hacía falta era la voluntad de las y los funcionarios, pero esta no llegó.

“Las autoridades no quieren tener otra problemática a la cual destinar recursos porque todas las dependencias en esta administración han tenido recortes”, argumenta el coordinador de Tejiendo Redes.

Mientras el gobierno federal se niega a ver la realidad que la pandemia ha provocado en el país y destina mayores recursos para las corporaciones de seguridad, hay familias enteras que quedaron incompletas, añade. 

“Las otras violencias”

Antes de la llegada de la pandemia las niñas, niños y adolescentes en México ya eran víctimas de la orfandad por el incremento de la violencia derivada de las actividades del crimen organizado en colusión con las fuerzas del estado, que deja como consecuencias feminicidios, homicidios y desaparición de mujeres y hombres jóvenes, entre otras problemáticas.

La Covid-19 en México, a diferencia de Estados Unidos y Europa donde prevaleció el fallecimiento de adultos mayores, provocó la muerte de personas desde los 40 años de edad, lo que situó al país –de acuerdo a la revista científica “The Lancet”– como el primer lugar donde las niñas, niños y adolescentes perdieron a sus cuidadoras y cuidadores primarios y secundarios.

De acuerdo con la publicación, alrededor de 276 mil niñas, niños y adolescentes en México  se quedaron sin padre, madre o cualquier adulto que se hiciera cargo de sus cuidados y manutención. “No hay datos oficiales disponibles que nos permitan saber quiénes son, cuántos y en dónde están”, agrega Pérez García.

Además de los problemas de salud y orfandad, la pandemia ha dejado también daños emocionales que truncan el desarrollo de cualquier proyecto de futuro que tengan las niñas, niños y adolescentes en el país.

Foto: Alondra Castillo Muro/Observatorio Digital

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