Las mujeres como fantasías en el cine

Por: María Fernanda Alvarado 

Las mujeres han sido hipersexualizadas en el cine, tanto en géneros de terror, acción y ciencia ficción, como víctimas, superheroínas, mujeres trofeo, o cualquier otra fantasía escrita y dirigida desde la visión de los hombres. Muchas veces estos géneros siendo dirigidos por y para los hombres, la población masculina es el principal público. Es fácil identificar estas fantasías porque al ver dichas escenas nos sentimos incómodas y sabemos que no haríamos eso en esa situación- o en ninguna otra-.  

Es decir, cuando estamos tristes o procesando una ruptura o fracaso no todas bailamos en ropa interior y tomamos vino- dudo quien sí lo haga-, o cuando necesitamos correr y escapar del peligro no usamos precisamente ropa muy pegada al cuerpo. 

Ni siquiera puedes apropiarte de tu cuerpo cuando te bañas, porque tienes la idea en la mente de cómo deben lucir las mujeres bañándose, con pieles relucientes, delgadas y sin vello corporal,  una idea que has interiorizado a través del cine y la televisión.

Las escenas donde participan hombres que son grabadas con un ritmo lento son aquellas que tienen secuencias de acción, como en peleas o guerras, y en las mujeres las escenas en cámara lenta son aquellas en las que se desvisten o están mostrando partes de su cuerpo directamente.

O como sucede con las películas en donde se idealiza y se ven como mujeres “únicas y diferentes” a las protagonistas que tienen gustos musicales, o de cualquier otra rama de arte, que se asocia con los hombres. Tener estos gustos no es para complacer o coincidir con los hombres, no estamos buscando validación.

Desde elementos como la iluminación o los encuadres de las películas se está creando un concepto, el concepto de que las mujeres son reducidas a objetos sexuales, validadas a través de si su cuerpo es hegemónico y atractivo para los consumidores, dejando la calidad del guión en segundo plano, la historia personal y las aspiraciones tienen una menor significancia.

Una de las representaciones más distorsionada es la de las mujeres lesbianas, su orientación  sexual y afectiva es llevada a cumplir con escenas sexuales largas y sin coherencia, aporte al guión o a la trama. Un claro ejemplo es la película francesa La vida de adele del 2013, donde desde una reciente crítica se le ha señalado las largas escenas sexuales con  una duración exagerada, incluso hasta las mismas actrices lo han señalado. 

En esta ocasión quiero recomendar una de los pocos filmes donde una relación lésbica me ha parecido representada con autenticidad en el cine, Retrato de una mujer en llamas (2019) por Céline Sciamm. Película francesa que representa una amistad y complicidad que se va construyendo poco a poco, donde ambas protagonistas son las únicas que se ven entre sí, se validan y comparten subjetividades, crean una intimidad que ningún otro personaje entiende. Las escenas donde hay interacción sexual son coherentes con la trama y sirven para entender su vínculo. Un filme que es narrado desde las voces femeninas de sus personajes, donde no existe la mirada masculina que las interrumpa.

Foto de portada: créditos a EL PAÍS.

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