Por: Georgina Macías
El pasado sábado 15 de octubre concluyeron las actividades del Segundo Encuentro Nacional de Mujeres Buscadoras, organizado por el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA) con el apoyo de Fondo Semillas, se contó con la participación de 30 mujeres buscadoras de 16 estados de la república y más de 25 colectivos de familias .
Dentro del evento se realizaron diferentes actividades que proporcionaron a las participantes herramientas de búsqueda, autocuidado, asesoría y acompañamiento impartidas por organizaciones nacionales e internacionales entre ellas: Colectiva Feminista MAPAS, OCNFeminicidio Mexico, ONU Derechos Humanos, ademas la presencia de la Comisión Nacional de Búsqueda.
El encuentro se llevó a cabo con el objetivo de ofrecer un espacio seguro, para que las mujeres buscadoras pudieran compartir sus historias, experiencias y prácticas en sus procesos de búsqueda de sus seres queridos. Madres, hermanas y esposas lograron construir redes de apoyo entre ellas, además la articulación y reconocimiento que abonará a su camino de búsqueda.

Este espacio también fungió como parte de la exigencia de justicia, verdad y visibilización de la problemática en el país, pero sobre todo, el trabajo no remunerado que las mujeres realizan diariamente en su cotidianidad, el cual le corresponde por obligatoriedad al estado.
“Nuestros seres queridos no solo desaparecieron una vez, las autoridades los desaparecen cada día, que no escuchan nuestras exigencias, cada día que las investigaciones hechas por nosotras mismas, son perdidas o ignoradas”, expresó una madre buscadora parte de los colectivos unidos de Nayarit AGAPE.
Las historias de las mujeres participantes coinciden en la impunidad y la indiferencia que cada una dentro de sus contextos ha experimentado. La falta de interés de las autoridades mexicanas, ha dejado a más de 100 mil familias destrozadas, que buscan bajo sus propios medios a sus familiares, aunado a esto la mayoría de las mujeres aseguró haber estado amenazada o sentirse en peligro tras el ejercicio de búsqueda.

Dentro de fiscalía, grite:“¡aquí me voy a quedar, hasta que me sueñen, porque estoy buscando a mi hija y no voy a dejar de buscarla!, una como madre no termina turno en sus jornadas de búsqueda, las autoridades y comisiones, termina su hora de trabajo, vuelven a su casa tranquilos, una madre no, porque una como madre no tiene horario” compartió una madre buscadora de la Ciudad de México.
Las estrategias de búsqueda y de colaboración, fue otro de los aspectos que se abordó durante el encuentro. Mar Cruz, activista y acompañante de búsqueda de la Ciudad de México, compartió acerca de la protesta como manera de visibilización pero también como forma de ejercer y hacer valer los derechos humanos. Las mujeres buscadoras aseguraron que el apoyo a sus manifestaciones y protestas en sus lugares de residencia, era mínimo.
“Nosotras pasamos con nuestras lonas, carteles, con los rostros de nuestros hijos, la gente solo nos mira indiferentes”, platicó una madre buscadora del estado de Nuevo león.
“Tenemos una bomba molotov en nuestra cabeza, en la voz, en nuestras palabras, nuestras armas son otras. Nosotras estamos defendiendo nuestra propia sangre ¿que más derecho tenemos nosotras de protestar, si ya nos quitaron lo que más amamos?”, expresó la activista.

Después de tres días de arduo trabajo el evento culminó con una experiencia de autocuidado y reflexión, donde las emociones emergieron a flor de piel, los abrazos, las lágrimas y sonrisas inundaron cada rincón dentro del auditorio. La esperanza de todas las mujeres buscadoras hizo corear en colectividad “¡Porque vivas y vivos se los llevaron, vivas y vivos los queremos! ¡Hasta encontrarles!”
México atraviesa una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, hasta agosto de este año se registraron más de 105 mil personas víctimas de desaparición forzada. Las familias continuarán en organización para la búsqueda de sus seres queridos.
