Por: Georgina Macías
El ejercicio del periodismo en los últimos años se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas, aún más para las mujeres. Según la organización Reporteros sin Fronteras (RSF), el territorio mexicano se encuentra dentro de los 5 países a nivel mundial con más peligro para la prensa.
Desde 2018 se han reportado más de 30 asesinatos, siendo 2022 el año más violento, contabilizando hasta el mes de agosto, 15 muertes relacionadas con el ejercicio periodístico que ellas y ellos realizaban; Yessenia Mollinedo Falconi, Sheila Johana García Olivera,Lourdes Maldonado López y Norma Sarabia son algunos de los nombres de las mujeres que fueron asesinadas, sin embargo, aún existen miles que temen por su vida por el simple hecho de ejercer su profesión.
Aunado a esto, la serie de violencias que acompaña la trayectoria de las mujeres periodistas son distintas a las de los hombres. Jesse Mireles, periodista y fotógrafa documentalista independiente en cobertura de Derechos Humanos en Zacatecas, contó en una entrevista realizada por el Observatorio Digital , la manera que ella percibe la hostilidad del ejercicio periodístico siendo mujer y joven.
“Son distintos retos lo que nos atraviesan, uno de ellos es que estas en un país arriesgándote a cubrir temas de violencia, otra es que en las sedes de agencias internacionales, únicamente tienen a una o dos mujeres trabajando y los demás son hombres en su mayoría, entonces es un ambiente en el que existen conductas machistas o paternalistas”, comentó la periodista.
Los espacios para las mujeres periodistas son complicados, la precarización del trabajo y ausencia de seguridad en las coberturas, convierten su labor en un desafío, aún más cuando sus temas de trabajo son la defensa de los Derechos Humanos.
Según el documento expedido por la UNESCO titulado “Violencia en Linea contra mujeres periodistas” expone que los principales motivos por los cuales se desencadena el abuso en línea hacia las mujeres periodistas, en el 47% de los casos es por la cobertura a temas relacionados con el género, el 44% por política y elecciones mientras que en el tercer lugar por Derechos humanos y política social (31%).

Los discursos de odio y la misoginia se convierte en una estrategia de algunos usuarios para acallar la información crítica, casi la mitad de las periodistas han vivido este tipo de situaciones. El 48% de las mujeres periodistas aseguró, haber sido acosadas y amenazadas por usuarios desconocidos, en su mayoría amenazas de violencia física y sexual, un 13% recibió amenazas en contra de sus allegados.
“Me he sentido amenazada porque vivo en Zacatecas, un estado con altos índices de violencia, y claro que hablar de eso, con fotografiar implica siempre un riesgo, a varios de mis compañeros los tienen fichados, porque hablan de temas de los que no se debería de hablar, todos estamos fichados ahí, pero sí me siento en riesgo, cuando se trata de hablar de temas de violencia, obviamente también en la cobertura, cuando hay agitaciones en las manifestaciones” expresó Jesse.
El pasado 28 de abril de este año, fue publicada la última reforma en el Diario Oficial de la Federación,que incluye el decreto de la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Además, en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos la Libertad de Expresión, es reconocida como un principio fundamental para toda persona.
Los efectos en las periodistas tras ejercer su ocupación de una manera adversa y en constante amenaza causan principalmente problemas de salud mental, sentimientos de inseguridad e impactos emocionales irreversibles, según el documento de la UNESCO manifestó que el 20% de las periodistas si ha sido agredida o maltratada fuera de línea.
