Fiscalía es omisa en investigar feminicidio después de cuatro años

Para la familia de Lisvian Sarahí Pérez Aranda, asesinada en su casa el 28 de julio de 2017 a los 23 años de edad, la justicia existe sólo para quienes pueden pagarla, con dinero o con poder.

El día del feminicidio, el padre de la víctima, Humberto Pérez Plasencia, llegó a las 6 de la tarde  a la casa donde vivía toda la familia (Lisvian, sus padres y su hijo), ubicada en la colonia Villa de las Palmas. Encontró la puerta de la calle abierta y las cosas desordenadas, algunas faltaban. En una de las recámaras encontró a Lisvian, ya sin vida.

Han pasado casi cuatro años y tres meses desde que los feminicidas -con saña y brutalidad- le arrancaron la vida a Lisvian Pérez, y hasta la fecha la Fiscalía General del Estado de Aguascalientes no ha avanzado  en la investigación.

Violeta Sabás Díaz de León, coordinadora del Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA), acompañantes jurídicos del caso, explicó que fue hasta dos años y medio después del feminicidio y mediante la intervención de la organización, que la familia de Lisvian pudo hacer valer su derecho de tener acceso a la carpeta de investigación.

Al momento del feminicidio, Lisvian tenía un hijo de tres años de edad. De un día para otro, tuvo que aprender a vivir con sus abuelos, ha sido complicado y doloroso para los tres sobrellevar la ausencia. 

Un feminicida encubierto

El feminicidio de Lisvian Pérez ocurrió a plena luz del día y varias personas fueron testigos del hecho. En su momento  declararon  en la Fiscalía haber visto a los hombres en los alrededores y dentro de la casa de la víctima.

Violeta Sabás señala que un hecho importante en la investigación del caso, es que mientras la Policía Ministerial perdía el tiempo interrogando al papá de Lisvian, sin ser sospechoso, él escuchó un diálogo entre los elementos.

“Él [papá de Lisvian] vio llegar a uno de los testigos del caso y escuchó que la policía dijo: “Ya resolvimos el caso de Las Palmas, este muchacho ya nos soltó todo”. Pero cuatro horas después, los policías negaron tener algún indicio”, narra la activista.

Para el papá de la víctima, Humberto Pérez Plascencia las omisiones en el caso están ligadas con el hecho de que uno de los sospechosos es hijo de un policía municipal. 

Con la información existente en la carpeta de investigación hay evidencias que apuntan a que en el feminicidio de Lisvian participaron tres personas: dos feminicidas y un hombre que cuidaba que no fueran descubiertos. 

La familia de Lisvian está segura de que los feminicidas fueron testigos del caso, pero debido a la indisposición de la fiscalía para hacer la investigación como corresponde, la carpeta sigue sin avanzar, por falta de elementos.

Omisión tras omisión

Para el OVSGA, el proceso de investigación del feminicidio de Lisvian Pérez está lleno de omisiones: durante dos años y medio del asesinato la familia no tuvo acceso a la carpeta de investigación; no se pidieron a tiempo peritajes importantes para identificar fluidos biológicos, muestra de tejido y rastro de sangre para identificar a los feminicidas; y aunque se solicitaron otros peritajes, todos fueron negativos porque se pidieron fuera de tiempo y se tardaron en llegar los resultados.

Con relación a las entrevistas de las y los testigos no existe  cruce de información, ni análisis de los datos y de contexto 

“Es trascendental que toda la información que se tenga se tome lo más pronto posible porque en el caso de los testimonios conforme pasan los días se distorsionan datos, palabras y hechos”, precisa Violeta Sabás. 

La activista puso como ejemplo de cómo los detalles en las declaraciones se van olvidando: Un testigo dice haber visto a una persona en el domicilio de la víctima a una hora determinada, luego entrevistan a este implicado y asegura que a esa hora él estaba con otra persona que sí puede comprobar lo que dice, con esto se invalida la primera declaración. 

Después de platicar con los vecinos y revisar la carpeta de investigación el papá de Lisvian detectó que hubo declaraciones que no fueron incluidas. 

El derecho de las familias de víctimas a la investigación

El hecho de que el OVSGA gestionara el derecho que tiene la familia de acceso a la carpeta de investigación negado por la autoridad durante dos años y medio, fue un logro.

Lo primero fue explicarle a la familia toda la información que la carpeta contiene: qué se hizo, qué faltó, a quiénes entrevistaron y cuál era la importancia de estas entrevistas.

“Con esta información la familia pudo incluso identificar la falsedad de las mismas entrevistas porque vemos que hay personas que encubrieron a los feminicidas, pero toda esta información no la ha analizado el Ministerio Público y es así que el caso no ha avanza nada”, añade Violeta Sabás.

¿Qué pasa con quienes buscan  justicia sin encontrarla?

Para Humberto Pérez, papá de Lisvian, lo que pasa con el caso de su hija no tiene sentido. Los primeros tres años después del feminicidio han acudido en repetidas ocasiones elementos de la Policía Ministerial a su domicilio para hacerle las mismas preguntas, sin que eso tenga ningún efecto en la investigación.

Con la cantidad de evidencias existentes en la carpeta resulta para ellos muy difícil entender que no haya avances en la investigación. Para Humberto, las únicas razones posibles es el dinero de por medio entre los feminicidas y las autoridades encargadas de la investigación y la colusión entre ellos por tener alguna relación.

“Desgraciadamente uno no lo tiene [el dinero] para pagarles el servicio a la judicial para que hagan su trabajo, porque nosotros hemos sabido que los policías han dicho que ya saben quién fue. Entonces, ¿de qué lado está la ley?”, dice el padre de Lisvian Perez.

En muchos de los casos de feminicidio y desaparición son las familias quienes aportan un buen  número de evidencias, en lugar de que sea la autoridad la encargada de este trabajo. En el caso de Lisvian pasa igual, su familia ha sido recibida en la fiscalía con la pregunta de: “qué novedades nos traen”.

“En vez de que usted me diga, tengo esto, tengo lo otro, esperan que yo venga y les de novedades, pues no”, reflexiona Humberto Pérez.  

“Nos quitan todo, todo nos roban, supuestamente ellos se metieron a robar, si se hubieran llevado todas las pertenencias no hay problema, pero le roban a uno lo más valioso, la confianza, la seguridad y principalmente la vida de los seres amados”, expresa Humberto cansado ante la inacción de las autoridades y con el temor de que no se haga justicia por la muerte de hija.

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