EXPRESIONISMO MEXICANO MÁS ALLÁ DEL ANHELO

Por: Violeta Sabás Díaz de León

En el centro del cuadro, tres figuras antropomórficas en color negro captan de inmediato la atención, envueltas en tonos ocres, naranjas y amarillos, están encerradas en ámbar, como fósiles vivientes que luchan por salir de su encierro, así comienza el cuadro Cayendo los anhelos, de la pintora expresionista Patricia Soriano.

Siguiendo la tradición del expresionismo alemán de principios del siglo XX y el naturalismo mexicano, la pintora hace uso de los colores primarios para evidenciar el contraste entre el rojo escarlata y la mancha azul en el centro inferior del cuadro, que es finalmente devorada por el tono color sangre que ocupa un tercio de la pintura. Fiel a este juego de luces y contrastes, Soriano hace un uso equilibrado de las formas, en trazos que se difuminan y degradan hasta fundirse en un universo multicolor que a primera vista logra captarse, pero para el cual se necesita una mirada más a fondo para entender la intencionalidad de la artista y de los juegos de colores que plasma en su obra.

Patricia Soriano se ha caracterizado por dibujar formas, personajes y escenarios que se debaten entre la geometría de las figuras y la convulsión de los símbolos. Lo que no se expresa con palabras, la artista lo dice con colores contrastantes, fuertes y que generan en quien los observa, asombro, angustia o deseos de mirar hacia otro lado. Soriano nos muestra su forma de generar sentimientos de terror ante la realidad que nos rodea, una realidad violenta, desgastada, angustiante y cruel, lo hace con su obra, para la artista no hay miramientos, así sea para expresar la violencia que azota a la sociedad por medio de cabezas decapitadas o la desesperación a través de personajes que se ahogan en un grito de dolor, y es que de esto se trata el expresionismo de Patricia Soriano, no hay lugar para los eufemismos y la retórica, las formas se plasman como son, con colores fuertes y vibrantes para expresar sentimientos angustiantes y terribles.

En el cuadro Cayendo los anhelos, la artista da cuenta de una efectiva técnica del manejo del color, a pesar de que el rojo es una tonalidad muy fuerte, la atención de la obra se centra en las figuras color negro que hacen el efecto de caída. Aquí, las tres formas antropomórficas se encuentran en un segundo plano, justo en el centro superior de la pintura y abarcando la mayor parte de ésta. Las tres figuras se representan en un movimiento continuo puesto que nunca terminan de caer, el rojo asemeja al agua, con un chisporroteo constante en donde se encuentra con la forma en colores verde degradados que encierra a las tres figuras y con la cual parece chocar continuamente. Fiel al título de la obra, Patricia Soriano nos cuenta sobre la caída, y es aquí cuando el simbolismo se hace presente, los tres anhelos han tomado una forma casi humana, pero el negro les priva de una personalidad propia, y los sujeta a una conceptualización generalizada de lo que representa la pérdida de esperanza, la pérdida de un anhelo. No son personas propiamente, son sentimientos que han caído, que se han desvanecido.

En el centro inferior del cuadro, la luz en colores azulados, grises y blancos, y la forma de agua que toman, hace un bello contraste con el rojo que se localiza en la parte inferior. Este centro de luz, ubica la atención en el anhelo principal, el que se puede observar de cerca y el cual tiene una forma humana más figurada que los otros dos. Es el mayor de todos, el que está a punto de caer, de desvanecerse en ese rojo angustiante. Es interesante observar como a pesar de jugar con colores cálidos como el naranja, amarillo, ocre y los diferentes matices del verde, el rojo adquiere de nuevo, como en todas las obras de Patricia Soriano, un plano preponderante en el significado de las imágenes y los símbolos. El rojo es en la obra de la artista, no solo un color primario, sino una fuente poderosa de representación simbólica y cultural, representa agresividad y sangre, lo utiliza para generar sentimientos de asombro y angustia. En este cuadro en particular, los anhelos caen a estas aguas rojas que asemejan la sangre, generando un fuerte contraste entre los matices cálidos con los colores primarios, haciendo la caída aún más angustiante.

Patricia Soriano logra crear en su obra un juego de colores único, con tonalidades que se van difuminando y degradando, utiliza nuevas formas de combinación policromática, pero no pierde de vista la fuente primaria de color que es el rojo y el azul, con esto, se logra un efecto de profundidad y dimensionalidad, nos deja a la expectativa sobre el futuro de las figuras atrapadas en el ámbar, como fósiles vivientes que buscan salir de su encierro.

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