El dolor tras el feminicidio de Laura Angélica 

En 2019, Laura Angélica Sandoval Sánchez tenía 17 años de edad y un embarazo de ocho meses de avanzado, el producto de ese embarazo se llamaría Lucía, para que llevara la esencia de su abuela, Sandra Luz. El 22 de febrero de ese mismo año, el padre biológico de la niña, en un acto de violencia feminicida, les quitó la vida a ambas.

La familia Sandoval Sánchez estaba conformada por Sandra, la mamá; y sus hijos e hijas Laura Angélica, Luis y José Luis ( al que llaman “Panqué”). Hace tres años, la vida de la familia dio un vuelco. Primero fueron víctimas de un feminicidio y un aborto doloso, después una muerte por enfermedad.

Unas semanas antes del 22 de febrero de 2019, Laura Angélica y Sandra estaban contentas,  organizaron un baby shower previo al nacimiento de Lucía, ahí recibieron el cariño de la familia y de las amigas en regalos para la niña, que era esperada con amor, así como Laura Angélica. 

Sandra tenía 21 años y estaba en la etapa final de su carrera de Técnico en Alimentos cuando se embarazó de Laura Angélica, tanto su abuela materna como paterna se hicieron cargo de cuidar a la primera nieta de ambas familias, fue una niña muy amada y consentida.

“Laura era medio traviesa, inquieta, le gustaba mucho cantar, le gustaba pintarse; cuando era chiquita, en una de las navidades, le compramos un micrófono y una bocinita de una grabadora y cantaba por todos lados y bailaba y decía que iba a ser actriz y cantante”, recuerda Sandra.

Laura creció en un ambiente familiar y al llegar a la adolescencia sintió la necesidad de trabajar para ayudar a su familia. Sandra, su mamá, estuvo de acuerdo siempre y cuando lo hiciera en el mismo lugar donde ella trabajaba, fue así como Laura Angélica comenzó su vida laboral en un restaurante.

“Como adolescente, Laura  se sentía bien con su sueldo, administraba sus gastos, de pronto se compraba algunos gustos para ella o para mí, pero tenía muy presente su responsabilidad”, cuenta su mamá.

Al poco tiempo de estar en el trabajo, Laura conoció a Jesús “N”, empezaron a salir sin tener una relación formal, ella quedó embarazada y se lo contó a Sandra, le dijo que estaba decidida a ser mamá, a seguir estudiando y a no dejar el trabajo.

“Cuando me platicó que estaba embarazada me dijo que él estudiaba gastronomía en la Universidad Cuauhtémoc, pero no quiere que sus papás se enteren entonces no quiere hacerse responsable, yo le dije: si he podido con ustedes tres voy a poder con otra, sólo avísale qué es lo que está pasando”, cuenta Sandra.

 Laura y Jesús se comunicaban principalmente vía mensajes de celular, y en algunas ocasiones llegaron a verse personalmente afuera de la casa de Laura. Debido a la negativa del joven a reconocer el embarazo, Sandra temía alguna reacción adversa y siempre estaba pendiente.

El 22 de febrero de 2019, Laura Angélica les preparó el desayuno, Sandra salió de su casa alrededor de las 10:30 de la mañana, le esperaba un día pesado de trabajo; los hermanos de Laura Angélica estaban fuera de casa, en la escuela u ocupados en asuntos familiares. 

Alrededor de las 12 del día, un presentimiento y una sensación desagradable alcanzaron a Sandra; media hora después recibió una llamada de una amiga suya que la dejó aún más inquieta, porque entre llantos y gritos de fondo algo le dijo sobre Laura, pero nada concreto y la llamada se cortó. 

Para Sandra, era un hecho que algo no estaba bien,  consiguió que uno de sus compañeros de trabajo la llevara hasta su domicilio, en el fraccionamiento Mujeres Ilustres. Cuando llegaron, la zona estaba acordonada, había patrullas, un vehículo del Servicio Médico Forense y mucha gente. A ella le llevó mucho tiempo entender qué era lo que estaba sucediendo en el lugar.

La realidad le fue cayendo poco a poco, en una agresión violenta le habían arrebatado la vida a Laura Angélica, y a Lucía. El agresor era Jesús “N”, el joven que no quiso reconocer el embarazo y que tras cometer el feminicidio, fue capturado por vecinos de un taller mecánico.

Los primeros días fueron de frío, desconsuelo, días enteros de lágrimas y oscuridad; un poco de consuelo llegó con los días, cuando Sandra pudo ver a Laura Angélica y a Lucía, las dos se veían felices. Las llegó a ver así, en sus sueños, en más de una ocasión.

Con el proceso penal por el feminicidio de Laura Angélica y su hija Lucía a cuestas, el otro hijo de Sandra, Luis, enfermó de gravedad y falleció en 2020. Sandra se enfrentó a un nuevo proceso de duelo e hizo una promesa.

“Días antes de que falleciera Luis, me dijo: Mamá, te quiero pedir un favor, prométeme que no vas a dejar que nadie te diga cómo vivir, si tú quieres hacerte más tatuajes te los vas a hacer y si quieres raparte otra vez lo vas a hacer, prométeme que lo vas a hacer”, cuenta Sandra.

A principios del mes de diciembre comenzaron las audiencias para que se dictara sentencia contra el agresor de Laura Angélica por los delitos de feminicidio y aborto doloso en contra de Jesús “N”, a quien le impusieron  una pena de 53 años y 6 meses de prisión, pero el proceso aún no concluye, pues existe la posibilidad de que la defensa del agresor  apele el veredicto. 

Para Sandra era esencial terminar el proceso penal del agresor de Laura Angélica para dedicarse a cumplir con su promesa.

“Voy a viajar, a hacer todo lo que a lo mejor en su momento no pude hacer con ellos, ni con Laura ni con Luis por estar trabajando, me voy a dedicar a José Luis (Panqué), a disfrutarlo como  hubiera querido disfrutar a Luis, a Lucía y a Laura”.

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